"Memorias de mi malestar nervioso" pelicula sobre el caso Schreber

Schreber
Schreber

Comentario sobre la película “Memorias de mi malestar nervioso”

La película que nos ocupa está basada en las memorias de Daniel P. Schreber. Con las cuales Sigmund Freud, construyó el “caso Schreber”, publicado bajo el nombre: Observaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (“Dementia paranoides)”.

En primer lugar nos resulta interesante el título, ya que ese libro se ha dado a conocer como Memorias de un enfermo nervioso, o memorias de un Neuropata. Así que en un solo gesto, el título de la película le da la palabra a quien habla al ponerlo en primera persona y deja de lado la psicopatología: se trata de “un” malestar, el malestar nervioso de Schreber, que por cierto como muy bien lo presenta la película, es un malestar muy singular.

Schreber nos habla de un mundo desconocido, loco quizás, sin embargo esa locura puede ser leída. Un relato que podemos iniciar cuando el protagonista encuentra su muerte en el periódico, él lee su propio obituario. Allí donde los psicopatologos preguntarían ¿alucinación? ¿delirio? el artista dice: declaración de muerte. Scherber se declara muerto, declaración performativa en tanto tal, y que dará lugar a un nuevo Scherber, aquel que se entrega a una experiencia como un loco: sin detenerse, sin mirar atrás, interesado. Él quiere saber de una manera muy particular e intensa, sobre los nervios, sobre el alma, sobre Dios y la inmortalidad. No quiere ni puede olvidarse de esas preguntas que a casi todos nos interrogan, mas él las responde con su vida. Al comienzo, dirá: Hay cosas que escapan a la comprensión, entonces el incursiona en otro tipo de saber, uno no comprensible, y sin embargo apto para ser relatado y para dejar una huella de silencio y de vacío de lo que escapa a la palabra: En ese vacío nos alojamos un poco locamente, nosotros: los que lo escuchamos, los que presenciamos la locura, el dolor, los malestares “nerviosos”.

Fleschig el médico de Schreber, presencia y se defiende con su saber antiguo del vacío. Cuando podría comenzar a leer, es justo el momento en que se da por vencido. A diferencia de Schreber no puede entregarse a la experiencia y es por eso mismo que –paradójicamente- como se ve al final, queda atrapado en ella.

Claudia Weiner . clawein@gmail.com

 

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En mi cabeza

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En mi cabeza

¿Cómo es que no sentimos todos que unas palabras de las que dependemos nos son de alguna manera impuestas? Es precisamente en eso que lo que llamaron “un enfermo” llega algunas veces más lejos que “lo que llamamos un hombre normal. La cuestión es más bien saber por qué es que un hombre normal”, llamado normal, no se da cuenta de que la palabra es un parásito, que la palabra es un enchapado, que la palabra es la forma de cáncer de la que el ser humano está afligido. J. L.

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La anorexia , un encuentro en red

ana y mia
anorexia

El fomento de la anorexia y la bulimia en internet, es el título de una de las tantas publicaciones que se encuentran en la red. La misma, luego de una pequeña descripción de la afección, señala una alianza entre internet y la anorexia y la bulimia.

“la anorexia y la bulimia han encontrado un buen aliado en la Internet para promoverse”

No es ingenua la construcción de esa frase, pues no habla de una cita entre las jóvenes a través de internet, sino entre la entidad “anorexia y bulimia” con el fenómeno internet, planteando realidades absolutamente abstractas. Este planteo deja de lado a cada una de las jóvenes que participan allí, y  no toma en cuenta  lo que en ese encuentro tienen para decir.

Así mismo es llamativo que se utilice el término: “alianza”: hace un tiempo comentábamos en  una nota titulada: Guerra contra la depresión esta forma de mostrar las cosas. ¿Por qué será que estos malestares en la cultura despiertan un lenguaje bélico? ¿Qué nos dicen estos malestares que hace pensar  en alianzas y enemigos?

El rechazo a la comida atraviesa las épocas: desde las descripción del médico Charles Lasegue (1816-1833, a fines del siglo XIX hasta los blogs de Ana y Mía de nuestro siglo. Ayer se las llamó santas, brujas o histéricas, ahora son ellas mismas las que se nombran, se llaman: Princesas.

En otras épocas la indicación para la cura era el aislamiento, hoy cuando se reúnen en la red se las acusa de aislarse. ¿Qué estarán diciendo esas princesas que resulta tan provocador… quizás tan provocador que no se pueda escuchar? Hacerle la guerra al malestar, luchar contra él, establecer alianzas, no permite pasar a otra cosa, pasar a otra cosa sería, por ej, darle un lugar a lo que insiste en tanto expresión, al menos para comenzar.

 

 

 

 

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La trampa del pasado

Lina Meruane
Lina Meruane Sangre en el ojo

¿Cómo pensar nuestro pasado? cómo tomar los recuerdos que nos marcaron, lo acontecimientos que a veces nos persiguen?

Un fragmento del reportaje a la escritora Lina Meruane publicado en la revista Ñ, sugiere una vía, compatible con la práctica analítica-

Lo autobiográfico en un texto es una trampa. Trampa para el lector cuyo acto de entrega al relato lo lleva a convencerse de que todo lo que se le cuenta es verdadero. Trampa también para el autor, que a veces desconfía de su imaginación y del poder simbólico de la palabra, o dele. Yo, que siempre he estado más cómoda en la ficción, porque la ficción ofrece libertades que la memoria parece no permitirnos, me pregunté qué hacer, es decir, cómo narrar un episodio dramático que mi pasado me ofrecía. En un momento pensé que escribiría una memoria pero abstenerme de la ficción me impedía hurgar en lo que estaba detrás del evento, y que de pronto era mucho más importante ga el poder de su texto en el hecho verídico que lo sustenta, si ese es el caso.

Para seguir leyendo clik aquí

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El amor de la infancia?

El amor aparece de diversas formas y está atravesado en cada época de la vida por singulares pasiones, incluso en la infancia que se ha querido a veces tan inocente!!

¿Pero qué quiere decir esa "inocencia" "infantil"?

El video que sigue despliegua con  mucha intensidad esta pregunta.

 

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Santa Ágata, segunda tertulia, algunas preguntas

Algunas reflexiones  a partir de la segunda Tertulia que tuvo lugar el 20 de abril

¿Cómo se recibe  un cuadro? Se ha dicho que en la bandeja están representados los senos de la santa, aquellos que le fueron cortados. Sin embargo el saber popular ha puesto allí, pan, fiesta, campanas y exquisitos dulces, lo cual nos hace señas acerca de los efectos del cuadro. Ese saber, ese: "se dice"  nos da un pista interesante sobre el tema de las  referencias, sobre su tiempo y su lugar. ¿en donde está el "dato"  a partir del cual pudimos ver pechos en la bandeja pintada por Zurbarán? ¿Cuándo -en qué tiempo- y dónde se crea el apoyo para presentarlos como pan, dulces?

¿Cómo a partir de la historia personal que sabemos de alguien, a veces s se ha creido poder explicar su presente, (malestares, síntomas etc) ,como si fuera un destino?

Quizás la cuestión es: ¿Cómo entramos, nosotr@s,  en el cuadro?

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Santa Agata y el saber popular

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La Nasa va al cine: 2012

2012
2012

En los primeros días de este año la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) publicó la lista de las siete películas de ciencia ficción más absurdas según las teorías científicas, informa The Sunday Times. Este gesto nos sorprende pues hasta ahora las relaciones de la ciencia y la ficción gozaban de cierta informalidad. ¿Por qué la Nasa, un organismo gubernamental, estaría tan interesado en lo que se ha llegado a nombrar como un género “menor”?

Se dice que la ciencia ficción sueña con la ciencia o el futuro de la misma: los robots de Asimov o las paredes de La Pradera de Ray Bradbury, habrían sido los adelantados que presagiaron la existencia actual robot -ayudante, o las modernas casas inteligentes

Así, los críticos de arte miden la calidad de la obra según su grado de cercanía con la “realidad científica”: el acierto de un relato radica en la concordancia entre el hecho profetizado y el realizado. ¿Por qué pedirle a este género de ficción, ya sea en el cine o en las letras, la prueba de realidad? ¿Por qué debe adivinar el futuro y acertar? En tren de desplegar estas preguntas indaguemos la relación entre ciencia y ficción-

La ciencia de la ficción -y la ficción de la ciencia- se articulan por anticipación, término que designa “el hacer que algo suceda antes del tiempo señalado o esperable”. Advertimos que no se trata de un elemento de adivinación sino de acción. La anticipación no es la previsión o vaticinio de la acción, pues tratarla así implicaría una delimitación del tiempo en categorías tales como pasado, presente y futuro, que dejaría de lado el tono inquietante de la temporalidad de la que se trata en la ciencia ficción, la cual nos coloca más cerca del acto mismo. Los relatos de la ciencia ficción producen la realidad de la ciencia y son ,a veces, el puntapié inicial de la invención. Quizás la Nasa no deja de captar la performatividad de la ciencia ficción, o sea: que al decir (contar, relatar) hace, y más allá de la verosimilitud, puede ser certera y efectiva. Tomemos nota que el primer título de la lista confeccionada por la Nasa es: “2012” película que trata sobre ¡el anunciado fin del mundo según el calendario Maya! Que los especialistas de la Nasa la designen como la más absurda ¿intentará contrarrestar la efectividad de esa falsedad que según ellos se desprende del argumento? La eficacia performativa, que según el filósofo del lenguaje J. L. Austin (Como se hacen cosas con las palabras)1 no proviene de la verdad, sino de las circunstancias, del contexto. Parece que algunos especialistas han notado que las palabras hacen cosas, producen , fabrican el mundo en qué convivimos y que en ciertos contextos, una fantasía del fin del mundo podría ser muy eficaz.

claudia weiner clawein@gmail.com

 

(1)"La promesa performativa de la ciencia Ficción", Claudia Weiner, revista Artefactos, de la elp, N°1

 

 

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Ser madre... ser padre?

El matrimonio igualitario puso de manifiesto que ser padres o madres no está unívocamente ligado a un género. Sin lazos biológicos y sin coacción, la familia se convierte en un modo en que las personas se acercan y se elijen Notemos que las funciones “padre” “madre” se nos presentaban atadas a distinciones biológicas, las parejas de la semejanza, el matrimonio sin distinción comienzan a mostrar que puede ser diferente

 

La familia ha dejado de ser un lugar sólo destinado a perpetuar las instituciones cuyas teclas están en manos del poder. Se revela como una forma de acercarse y elegirse de las personas, para amarse y cuidarse. Acaso la noción de familia antigua se vea renovada con estos acontecimientos, acaso los hombre y la mujeres, los hij@s de cualquier tipo de pareja, reciban el aire fresco de este acontecimiento social.

 

Los invitamos a ver el video, más abajo de este texto.

 


 

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Chiquititas

 

A veces una muerte se lleva consigo algo de sí, ese "sí" es el de aquel que quedó como sobreviviente, un amigo, un hermano, un hijo, una madre, aquel que quedó vivo y con la muerte de ese ser, perdió algo de "sí mismo" .Ayer la noticia de la muerte de una actriz, Romina Yan recorrió los medios de difusión, en especial la red, se dijo que fue la noticia mas twiteada. Este hecho muestra que la perdida que ocasionó traza un "si" del lazo social, "un sí mismo" a la vez pulbico y privado , compartido y a la vez particular, muestra que el sí no es ni propio ni ajeno, y que se hace escuchar en la red.¿Qué se llevó la actriz de Chiquitas del "si" de una generación?

para muestra...clik aqui

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"El artificio de un deseo" Claudia Weiner

híbridos
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El artificio de un deseo

El artificio de un deseo

¿Por qué sueñan los humanos con ovejas eléctricas?

Claudia Weiner, analista integrante de “Escucharte”

 

 

 

La escritura es un artificio. El real no aparece más que por un artificio,

un artificio ligado al hecho de que hay palabra e incluso, el decir.

Jacques Lacan

 

 

La época actual, la posmodernidad tiene un aspecto arrasador, el sistema económico parece que se ha independizado, tal que ha dejado de un modo demasiado claro al ser humano de lado. Lo cierto es que la sociedad, en parte, se redefine diariamente mediante la alta tecnología, y se prevé poco a poco la posibilidad de crear vida inteligente no biológica. Con una computadora se puede llegar a traducir cualquier problema en estadísticas. En estos tiempos tecnológicos la máquina más importante es el mismo sistema económico. Se dice que la humanidad es una especie en extinción, sin embargo la subjetividad subiste por alguna interesante razón.

 

El atravesamiento mismo del cuerpo por parte de la ciencia hace caducar para el ser humano la noción de “natural”. Contra el prejuicio más común, lo humano no es lo natural, por el contrario lo específicamente humano es, cada vez más, lo artificial. ¿Acaso la lengua, el lenguaje que habitamos es natural? ¿No es justamente el lenguaje la primera máquina con la que debemos tratar? Una máquina que nos atraviesa constituyendo la subjetividad. Jacques Lacan a partir de un una noticia sobre una particular inseminación artificial destaca “el carácter profundamente artificioso de lo que hasta ahora se ha llamado la naturaleza”. El lenguaje tiene algo maquinal, inerte tanto es así que las computadoras se generan a partir de un lenguaje. En una entrevista Temple Grandin , quien se define como autista, declara tener pensamiento visual, dice su forma de pensar es asociativa y no lineal. “Es como hacer surf en la World Wide Web”

 

Podríamos enumerar, hacer una lista de las condiciones, de las características de este sistema actual, la globalización, el desarrollo tecno-científico, la clonación, la libertad en la sexualidad, estudiar toda una época tomando todas o cada una de estas perspectivas: económica, sociológica, política cultural. ¿Pero cómo abordar la posmodernidad desde la singularidad? Cuestión que nos interesa pues es así como se presenta: por un lado en la vida de cada quien, que vive a su modo su época, su contexto cultural, y a la vez la vida de cada uno es el lugar de manifestación de un momento social.

 

Cada quien se atraviesa en el lenguaje y su vida es el artificio posible por ese atravesamiento, cada época se vive en la singularidad, el lenguaje es causa de la singularidad social. La clásica oposición individuo-sociedad está perimida y es inoperante frente a la subjetividad y esa oposición es un problema porque ubica a la sociedad como responsable de lo que le ocurre al individuo. La subjetividad planteada por el psicoanálisis da un salto al respecto: Jacques Lacan rompe con la oposición objetivo-subjetivo, en la que se supone que la subjetividad es patrimonio de de una interioridad individual, “, (…) es que lo subjetivo no esta del lado del que habla. Lo subjetivo es algo que encontramos en lo real”

¿Como se presenta esa estructura subjetiva? Con palabras, con lenguaje, palabras actuales que pasan a través de nuestro cuerpo.

 

Tomemos una de las tan mentadas presentaciones posmodernas: los desarrollos tecno-científicos. ¿Quién no está tocado por ellos? La antigua oposición naturaleza-cultura, hoy se presenta como la relación carne tecnología, o humano-máquina, o cuerpo-robot. Desde el implante dental, el marcapasos o el dispositivo intrauterino hasta la psicocirugía se despliega la pregunta a cerca de qué es lo humano. ¿Acaso esos elementos no son parte del cuerpo? ¡Pero quien decide qué porción de materia es un cuerpo! Lo que eran viejos opuestos han devenido los términos de una articulación: El cybor, término inventado en 1960, es una combinación de organismo articulado y máquina, una entidad híbrida, distinta de sus predecesores humanos o maquinales como el robot. El primer cyborg definido como tal fue un ratón de laboratorio al que se le implantó una bomba osmótica para inyectarle sustancias a un ritmo controlado. Incluso la red virtual puede concebirse como un gran cyborg, miles de mentes interconectadas a través del espacio cibernetico. El cyborg dice sobre el estado actual de las referencias, sobre la caída de ideales y saberes preestablecidos, en tanto, como lo propone Donna Haraway: “Un cyborg es un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción”

 

Los elementos cyborg que la ciencia ficción propuso, en personajes tales como Robocop, hoy son difundidos en el mercado tecno-científico, elementos como los electrodos que se introducen en el cerebro mediante la psicocirugía, los ojos artificiales, el Implanon, (dispositivo anticonceptivo subcutáneo) afectan la materialidad del cuerpo y la manera de sentirlo y de percibirlo, de hacerse cargo de él. El nuevo tratamiento del cuerpo da lugar a nuevos interrogantes ¿En qué parte del cuerpo reside nuestra identidad? ¿Cómo queda afectada ésta al reemplazar partes de nuestro cuerpo? ¿Podemos desprendernos de parte de nuestro cuerpo y seguir siendo nosotros?

 

Las producciones culturales son la superficie performartiva de la subjetivad, es decir, en esas producciones se concreta el devenir social-singular, razón por lo cual solemos encontrarnos en literatura y cine lo que luego nos invade por los medios masivos de información.

En la literatura infantil encontramos un antecedente, diferente del cyborg, cuyas diferencias dan cuenta de las modificaciones del discurso que construye el lazo cultural: Pinocho, un muñeco de madera que se humaniza por el deseo del padre. El relato de Pinocho y Gepetto nos acerca una clave respecto a la pregunta por lo humano en determinado caldo cultural, en el contexto del cuento el deseo y el amor de un padre y un hijo son lo que constituyen lo humano. El relato plantea como Pinocho se convierte en un niño de verdad, él deja su materialidad de madera para convertirse en un ser de carne y hueso. Pinocho adviene un niño, su cuerpo de madera se transforma en uno de “verdad” de carne y hueso por el amor al padre. No se trata de la hibridez, ni de la articulación, ni de espacios fronterizos de superposición, sino de la marcada separación de los opuestos. Sólo ese determinado tipo de amor, marcado por el arrepentimiento (Pinocho se hace “bueno” y deja de mentir), le dará ese carácter de humanidad. La canción infantil que alude la historia nos señala el corazón como lugar reservado a la vida humana. Pinocho que había llegado malherido al hospital de los muñecos debe ser socorrido:

 

“Al viejo cirujano, llamaron con urgencia

Y con su vieja ciencia, pronto lo remendó,

Pero dijo a los otros muñecos internados,

Todo esto será en vano le falta un corazón.”

 

El corazón, metáfora del amor, se plantea como la salvación, no es en ese contexto un órgano que se transplante o que se fabrique, en cambio podría ser prestado por otro.

 

“El caso es que Pinocho estaba grave

Y en sí de su desmayo no volvía

Y el viejo cirujano no sabía,

A quien pedir prestado un corazón.”

 

Veamos como se resuelven las cosas

 

“Entonces llegó el Hada protectora

y viendo que Pinocho se moría,

le puso un corazón de fantasía

y Pinocho sonriendo despertó

y Pinocho sonriendo despertó.”

 

Se recurre nada más y nada menos que a la fantasía, la “vieja” ficción no recurre al transplante de órganos ni a la fabricación, sino a la fantasía. Es la pura fantasía lo que únicamente salva a un niño de la muerte, sobre todo agregando un detalle que la canción deja escapar: la fantasía es una solución que conlleva un deseo. Solución que encuentra eco en las observaciones articuladas por Rene Sptiz de las experiencias de marasmo: los bebes por más cuidados médicos que reciban no pueden sobrevivir –al menos en ese lazo cultural- sin un deseo ligado a otro.

 

La relación entre ficción y realidad suele concebirse como una anticipación. Según esta hipótesis, por ej: al imaginar Robocop se anticipan los implantes o los transplantes. En ese planteo se delimitan dos espacios y dos tiempos, uno: de ficción que anticipa y otro real de concreción, lo cual deja de lado que las producciones culturales son hechos de palabra. No hay un exterior ni un después de la escena de ficción, la ficción y la realidad están en tal continuidad que una se incluye, o se extiende en la otra. El lenguaje, las palabras que usamos son el contexto, y no son distintas de los actos, en esta topología singular, las nociones de exterior e interior, tal cual las conocíamos se ven alteradas. Hablar modifica el cuerpo, construye el espacio erótico, modifica y fabrica el lazo cultural, y produce hechos políticos, lo cual cambia la “realidad”. El acto de dirigirse a otro está hecho de palabras que tan poco son individuales, están tomadas del discurso común. Estamos inmersos en lo que Lacan gustó en llamar caldo de lenguaje y sin embargo, a cada uno lo toca una singularidad. Sin ir más lejos… ¿es pertinente decir que cada uno tiene sus recuerdos?

Esta pregunta puede acompañarnos junto a la desplegada por Philip Dick acerca de qué es lo humano, su novela ¿Sueñan los Robots con ovejas eléctricas? fue llevada al cine bajo el título Blade Runner.

 

En un planeta Tierra del año 2040, en donde ya casi no quedan animales que no sean electrónicos, Rick Deckard un cazador de bonificaciones, recibe recompensas por “retirar” replicantes, se trata de modelos muy avanzados de androides que se han convertido en un peligro para los humanos que lo fabricaron. En su cacería se topa con la joven y bella Rachel, de quien descubre que es un androide, descubrimiento doble, ya que Rachel desconocía su condición. Una particular característica en su fabricación le otorgaba una cualidad excesivamente humana: Le habían sido implantados recuerdos de otra mujer. Así es como Rick Deckard, el cazador le revela su condición, revisa en los archivos de esos recuerdos implantados, que Rachel nunca había dado a conocer, por ejemplo siendo niña, un episodio de juegos eróticos con su hermano. Al mencionárselos Deckard, Rachel comprende que esos recuerdos, tan íntimos, tan secretamente guardados no le pertenecen. Ante el descubrimiento, el espectador ve caer unas lágrimas por el rostro de la joven. ¡Qué expresión tan “humana” en contraste con su ser replicante! Este detalle está al servicio de evocar la pregunta ¿qué diferencia lo humano de lo que no lo es?

Pero… ¿el tener recuerdos de otro la hace menos humana? ¿Acaso los humanos son dueños de sus recuerdos? ¿Cómo sabemos que algo que recordamos como experiencia propia no es lo que alguien nos dejó saber? El recuerdo no es algo de lo que podamos ser dueños y controlar. Sigmund Freud en su artículo: “Recuerdos Encubridores” , demuestra como los recuerdos no son una copia fiel de la realidad objetiva, sino que están construidos con retazos de distintas escenas, de épocas distintas de la vida, según la fantasía y los avatares del deseo, es decir no dejan de ser del otro.

Precisamente el que los recuerdos, los sueños, los deseos no sean propios es lo que les da ese carácter humanos, no son controlables, no son solitarios, tienen carácter social y son impredecibles. Se trata de lo más singular, es decir la propia ajenidad.

A poco de comenzar la historia Rachel, la replicante pondrá en cuestión la humanidad Rick Deckard, una vez mas el cazador resulta cazado, ¡como puede ser que un humano desee un androide? La historia deja en suspenso la condición humana del protagonista. El cuerpo de cada quien no es natural pues está articulado por algo tan artificial, tan maquinal como el lenguaje, frases, palabras, letras, fonemas, suspiros, tonos, silencios o intervalos que se combinan de muchísimas maneras que nos permiten vivir, amar y sufrir. Lejos estamos de una hipotética naturalidad.

La cuestión que despliega Blade Runner no se limita a la del deseo de los replicantes, sino que nos señala la condición no-natural, social, y por ende el artificio de un deseo tan “humanamente” artificial y “maquinal”.

 

 

 

 

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El amor de la infancia.

Freud, Lacan, señalaron que el amor de transferencia es tan genuino como cualquier amor. Quizás podemos tomar esa indicación para mirar el amor de la infancia: el amor de cada niño, el amor de la madre... Cada amor presenta sus alegrías, sus dolores, y su ubicación en un lazo social. 

Los invito a ver este video que nuestro amigo Gilberto Fuentes Peña nos hizo llegar. Este video,  en unos pocos minutos, presenta el desgarro de un corazón y el consuelo final, en otros brazos

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Me rompió el corazón

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¿Que es lo traumático?Claudia Weiner

 

Cuando una persona se acerca a un analista puede hacerlo de distintas maneras, y por diferentes motivos, son muchas las circunstancias de la vida que llevan a alguien a la puerta de un consultorio, pero todos y cada uno tienen algo para decir, aún si no pueden, no quieren o no saben como decirlo. No sólo la primera vez, incluso ocurre que muchas veces no se encuentran las palabras apropiadas que expresen lo que se siente.

Como sea, y luego de estas primeras indicaciones, se hace evidente que en un análisis se trata de decir. ¿Entonces el análisis es sólo pura palabra? ¿De qué forma ese decir transforma el malestar, le permite a una persona que se analizó pasar a otra cosa? “Sólo palabras” Ese sólo, que insinúa que las palabras serían demasiado poco, merece al menos un comentario.

La palabras -dicen sus detractores- son puro bla bla,. ¿Cómo podrían entonces ser tan eficaces?

Una palabra conlleva una emisión de voz, un tono que la coloca en el aire, una intensidad que toca los oídos de quien la escucha y quien la dice. Además una palabra vibra en el cuerpo que a la vez es su receptor y su instrumento. Arrastra la temperatura y el pulso de la piel y de los órganos que recorre hasta decirse. En ese sentido puede decirse que la palabra es un acto corporal, que además suele acompañarse de gestos y de un concierto de movimientos que dibujan la coreografía de cada acto de palabra.

 

Freud señaló la marca de la civilización en el momento en que el insulto sustituye a la bofetada. Dicho señalamiento que no deja de mostrar el costado hiriente del lenguaje. En el otro extremo el hechizo, también fabricado de palabras, suele ser un medio de atrapar el amor.

 

Estas breves reflexiones dan cuenta la materialidad de la palabra. Que el psicoanálisis, los psicoanalistas y los analizantes, apuesten a su eficacia para curar no debe distraernos del poder que porta también para enfermar.

La invención del psicoanálisis es la propuesta de que el lenguaje es un parásito, un extraño, un intruso que nos constituye. (En la escuela primaria aprendimos rápido a definirnos como animales simbólicos, a algunos se nos pasó de largo la enormidad que ello implica ) El lenguaje en sus diferentes registros imaginario, simbólico y real, nos engendra, y al mismo tiempo nos traumatiza. Si bien con la teoría analítica nos hemos encargado de de propagar la idea de un “trauma infantil” , es hora de detenerse para aclarar que los parientes cercanos de la infancia (los familiares más próximos) no son ni los más importantes ni los únicos productores de traumas. El trauma está en la vida que nos rodea, es el lenguaje mismo -eso que Jacques Lacan llamó alguna vez caldo de cultura- lo que nos golpea y nos agujerea, las palabras dichas y escuchadas, las tablas de multiplicar, las imágenes del cine, el aroma de una flor, o de un supermercado. La cadencia de una canción. Una fuerza constante, cuyo golpe no sólo nos daña, tambien nos hace soñar, pues por la función de la palabra en el campo del lenguaje nos es posible desear y realizar los deseos. Conviene recordar la interesante composición del termino “trauma” , cuyo significación ha tenido tanto prensa, y en cuyo nombre tantos sentimientos de culpas se han propiciado.

Trauma, término utilizado por Freud en alemán es muy parecido a Traum, sueño. Esa cercanía nos inspira para decir que a veces el lenguaje, a la vez que nos hiere nos invita a soñar y a desear. A veces puede ocurrir que una persona afectada por un “trauma” llegue al análisis para saber sobre sus sueños, pues se ha percatado que saberlo puede indicarle una forma de vivir.

 

 

 

 

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Acerca del crimen "del" padre.

capítulo de mujeres asesinas
capítulo de mujeres asesinas

Nuestra vida es un tejido, un caldo de cultura donde conviven distintos saberes. Mientras el amor a  la ciencia crea  una celula artificial, otros amores cuestionan y ponen en juego la pregunta sobre la paternidad. En en se marco los invitamos a leer un artículo acerca de un caso ocurrido en abril del año 2000, en el que dos hermanas matan al padre. Como no podía ser de otra manera la ficción, tambien tomó nota del caso, dando clik en la imagen podran ver la primera parte del un programa de tv, que inspirado en esos acontecimientos.

para leer el artículo clikc aquí

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Las hermanas Vasquez, el crimen del padre

Las Vásquez, el crimen del padre
Claudia Weiner (1)

 

El 27 de marzo de 2000, en una casa del barrio de Saavedra, Juan Carlos
Vásquez moría, a causa de un corte en el cuello, recibido de manos de
Silvina Vásquez con un chuchillo Tramontina. En esa misma habitación se
encontraba Gabriela Vásquez.
Datos así no alcanzan a la ley para dictar sentencia. No bastan una muerte,
un arma implicada, ni la mano que la sujetó. Se necesitan móviles, motivos,
declaraciones, esclarecimientos, testigos que hablen y armen un tejido
de relaciones a fin de establecer tal crimen.
Lo ocurrido en esa casa del barrio de Saavedra da que hablar. Lo que se
dice importa en tanto configura distintos públicos que no sólo con sus versiones
intentan explicar los sucesos sino que dan la idea del contexto en que
las distintas perspectivas se diseñaron.
Si los hechos atravesaron el ámbito familiar, el de la comisaría y del tribunal
es porque afectan el tramado discursivo, el contexto cultural del público
que al mismo tiempo produce.
Los medios de comunicación destacan desde un principio que se trata de
dos hijas y un padre: “Dos hijas, dos hermanas matan al padre”, es la alarma
que suena entre los titulares de los diarios de la última semana de marzo
de 2000.

El cuadro del crimen
“Sangre en las paredes, en el piso, en los muebles de cocina, sobre los
parlantes, en una botella de whisky y diluida en distintos recipientes. Velas y
vasos con agua distribuidos en toda la casa. Excrementos y pis en el corredor.
El agua que corría de las canillas y cirios por toda la casa... En un rincón,
pelos cortados, pocillos con agua detrás de las puertas, folletos religiosos,
una Biblia ensangrentada con versículos subrayados abierta en el salmo
120. Sobre la mesa, un papel que envolvía restos de medialunas y un disco
de la Misa Criolla de Ariel Ramírez con la cubierta pringada  de huellas dactilares
rojas. Sobre un plato de madera, se encontró un almanaque de Transmutar
con la imagen de una virgen y un pequeño retrato de una mujer en
blanco y negro.
Tendido sobre el piso, en un desnivel entre la cocina y el living yacía el
cuerpo desnudo del hombre de 50 años que, con un su mano derecha se agarraba
a la columna de la escalera. Su cuerpo había recibido un centenar de
cortes, uno de los cuales le rasgó la carótida y lo desangró; otros, en su torso,
dibujaban un círculo y un triangulo entrelazados. A su rostro que estaba
desfigurado, además de los ojos le faltaban pedazos de carne.
Silvina de 21 años, desnuda con un cuchillo Tramontina hacía cortes sobre
ese cuerpo y con voz de hombre tronaba a los policías:
“–Váyanse de acá. Esto no es real. Ya le saqué el demonio a mi papá y
ahora tengo que sacárselo a ella”. Apuntando a Gabriela la otra joven de 27
años, vestida sólo con una remera ensangrentada, acurrucada contra la pared,
con sangre en las manos, golpes y cortes en el rostro y el cuello.
Las puertas y las ventanas estaban cerradas pero cuando la policía llegó,
a causa de las denuncias por ruidos molestos hechas por los vecinos, vio, a
través de las puertas de metal trabadas con cuatro llaves, lo que ocurría.

 

 

Los diarios varían; para Clarín fue tras una rendija que los policías alcanzaron
a ver cuando el hombre era apuñalado por su hija menor. Página 12
informa que convirtieron la cerradura de la puerta en mirador, desde allí vieron
a un hombre vivo, primero de pie, después arrodillado.
Por la investigación realizada sobre el cadáver, Juan Carlos Vásquez cae
muerto lentamente. Asiste al homicidio el custodio policial. Es la primera vez
que sucede en la historia. Asiste y ve al hombre parado y a la muchacha matando
a su padre.
–“Yo escuché a un hombre” hablaba Silvina, –pero no era una mujer era
“el Purificador” . Decía todo el tiempo: –“Satanás, el diablo”. Decía que él
era el Purificador.
–“Nunca nos vamos a olvidar de lo que encontramos al llegar. Nunca en mi
vida como policía había visto una cosa parecida. El horror de esta casa sólo es
comparable a las películas norteamericanas que muestran esos crímenes demenciales.
Un hombre muerto y desfigurado. La más chica parecía una fiera.
Tratamos de esposarla y no podíamos porque estaba en una crisis emocional
incontenible. Gracias a Dios, logramos sacarle el cuchillo de la mano, porque
podría haber matado a su hermana o se podría haber herido a ella misma”.
Casi todos los integrantes del grupo policial sufrieron un fuerte estado depresivo
después de estar en el hogar de la familia Vásquez.
Santángelo, un agente que entre sus compañeros está considerado un
hombre de acción, estacionó su moto en el frente del departamento y se
acercó caminando con tranquilidad, pero alerta. Tocó el timbre mientras escuchaba
rezos cada vez más altos. De pronto, desde el interior oyó una voz
grave y masculina que le gritó:
–“¡Váyanse! Sal, Satanás. Dejá el cuerpo de papá”.
Entonces, Santángelo asomó su mirada hacia el comedor y sintió que entraba
en el infierno.
Juan Carlos Vásquez estaba muerto, desnudo, yacía boca arriba en el piso,
con todo su cuerpo herido y el rostro desfigurado. Arrodillada sobre él, su
hija Silvina le clavaba una y otra vez el cuchillo de cocina Tramontina en lo
que le quedaba de la cara, mientras, con la otra mano pretendía arrancarle
algo de las entrañas y escupía restos de lo que parecían partes de su padre
arrancadas a mordiscones. En tanto Gabriela, la mayor de las hermanas, lucía
en trance sentada sobre un lago de sangre con tajos en la cara y un tremendo
golpe en la espalda.


El oficial Santángelo rompió el vidrio y abrió la puerta. Pero no estaba
preparado para tanto horror. Sin poder contener las convulsiones se arrodilló
casi descompuesto, gritando para alertar a sus compañeros.
Un principal tomó coraje y la encaró con unas esposas pero Silvina parecía
el mismo demonio y le arrojó un cuchillazo. El policía retrocedió y volvió
a la carga y la estudiante, diabólicamente poderosa, lo arrojó de un empujón
a cinco metros de distancia. Los compañeros del principal lo vieron palidecer
en el suelo encogido de hombros. Entre cinco, después de forcejear,
lograron esposar a Silvina. La pusieron en una camilla junto a Gabriela. Atadas
con fajas, las cubrieron con frazadas y las sacaron en una ambulancia. A
los ojos de los investigadores las dos hermanas salieron de la casa “como poseídas”.

El horror impide precisar cuál fue el mirador de la escena: tras una rendija,
por una cerradura o a través de las paredes cual si fueran transparentes,
la policía vio los últimos cortes que le hacía Silvina a Juan Carlos Vásquez.
Lo cierto es que cuando lograron derribar las puertas que los aislaban
del exterior, el hombre ya estaba muerto, y Silvina se abalanzaba sobre Gabriela
para cortarla también a ella. Las pocas frases dichas por Silvina quedan
repicando:
–“Váyanse de acá. Esto no es real. Ya le saqué el demonio a mi papá y
ahora tengo que sacárselo a ella.
–Esto no es real. Mamita, mamita, ahora papito va a volver a ser bueno.
–¡Váyanse! Sal, Satanás. Dejá el cuerpo de papá.
–Ahora sí vengamos a mamita Ya le saqué el demonio a papá, y ahora se
lo voy a sacar a ella. Ahora sí papá va a ser bueno.
–Váyanse. No tienen nada que hacer acá”.
De este modo la escuchó tronar la policía, con voz de hombre, mientras
intentaba dominar su fuerza descomunal.
Chocando con la intensa resistencia de Silvina que los medios no tardaron
en imputar a la posesión, las hermanas fueron transportadas en ambulancia,
en primer término al hospital Pirovano, en el cual Gabriela fue atendida
en terapia intensiva. Luego fueron llevadas al Hospital Neuropsiquiátrico
Braulio Moyano y alojadas en la unidad penitenciaria N° 27 en celdas separadas.
Algunos meses después ambas fueron declaradas inimputables, si
bien luego, la sentencia final de enero de 2001 dictaminó que Gabriela era

.

inocente, y aunque se consideró que Silvina fue quien mató a su padre fue
declarada inimputable, debiendo permanecer internada. Gabriela en cambio
salió del Hospital y en los últimos dos años se ha presentado, por lo menos,
en tres programas de televisión donde ha sido entrevistada.
Si bien la hipótesis de la posesión demoníaca, tan difundida, se apoyó en
determinados signos: la fuerza con que Silvina rechazó a la policía, sus palabras
y la voz de hombre con que las profirió, se sabe que el prestigio de tal
creencia se remonta en el tiempo, baste si no recordar cuánto de lo desconocido
sucumbió en la hoguera.
Los diarios y revistas anunciaban esos días “las hermanas satánicas”, donde
el adjetivo venía a calificar rápidamente la relación fraternal, lo demoníaco
cierra así con su significación general, lo particular del suceso.
Los dichos de Silvina no nos indican qué es para ella el demonio, pero
dicen de cierta movilidad, eso cambia de lugar, pasa por los cuerpos y los modifica.
El demonio, sea lo que sea, entró al cuerpo del padre desplazándose
desde allí al de Gabriela, provocando cambios que los cortes intentan revertir,
se trata de extraerlo de los cuerpos, no de matar al padre. Que hayan sido
cortes y no puñaladas, como las pericias lo señalan, podría mostrarnos
qué operación se intentó: se trataba de abrir la superficie para extraer el motivo
de su transformación.
Silvina estaría en lo cierto cuando le aclara a la policía: –“esto no es real”.
“Real”: sería esa categoría en la que la salvaguarda policial no podría inmiscuirse,
puesto que ese no sería el padre, sino un cuerpo que habita el demonio,
por eso los uniformados están de más: –“Váyanse de acá. Esto no es
real. Ya le saqué el demonio a mi papá y ahora tengo que sacárselo a ella”.
La intervención de Silvina no precisó de una orden de allanamiento, las
transmutaciones ocurridas se trazaron en los cuerpos delimitando el terreno.
En esta línea mencionemos un dato que no dejó de sorprender al periodista
mientras realizaba una entrevista de televisión:  Gabriela Vásquez contó
que horas antes del crimen habían tomado, instados por Silvina, un líquido
purificador de pisos y alfombras adquirido en Transmutar, un dato a tener
cuenta si recordamos que Silvina decía, cuchillo en mano mientras entraba
la policía, que ella era El Purificador.
Para otros más incrédulos y desconfiados, el responsable no era el demonio,
sino la idea inoculada en Silvina por Transmutar con fines comerciales.
Aunque con la investigación se determina que Sergio Etecheverry, su director,
no estaba implicado en el asunto legalmente, al comienzo la hipótesis
que manejan los investigadores se dirige al centro alquímico al que habrían
acudido primero Gabriela y luego Silvina y del cual se encontraron folletos
en la casa: eran indicaciones para un procedimiento de purificación.
Según esta conjetura habría un tercero que indujo al crimen y el culpable,
en esta versión, era un instigador externo que los precipitó en semejante espanto.
La causa queda fuera, se engarza bien y fácil, haciéndose guardiana
de la familia inocente contra la estafa social. Sólo para subrayar esta posición,
transcribimos el párrafo que sonaba en off, dirigido al público televidente,
con el que finalizaba la entrevista citada.
“Esto es para advertir a los que nos están viendo y a los que no nos ven,
para que se lo cuenten, se cruzan ciertas puertas y a veces, sin saberlo se puede
entrar en un infierno que termina de este modo. A veces en busca de soluciones
o porque no encuentra otras, a veces uno cruza un negocio aparentemente
muy inocente donde, aparentemente se venden elementos de santería,
elementos alquímicos y, bueno, empezó así la historia y terminó así con
el relato del policía”.
La actualidad de una ausencia
Las noticias de los diarios alcanzaron a un público más cercano, constituido
por los vecinos, quienes se asomaron puertas adentro.
Durante el allanamiento a la casa de la familia Vásquez no se pudo encontrar
ninguna documentación personal, ni agendas, ni fotos posteriores a
1997, año en que Juan Carlos, Gabriela y Silvina se mudaron a Saavedra.
Se comentó que un mes antes del crimen habían sacado a la vereda  grandes
bolsas de residuos que parecían contener papeles, lo cierto es que entre los
objetos, el día del crimen, se encontró un retrato en blanco y negro de la madre,
Aurora.
De ella pueden hablar los vecinos de Lomas del Mirador,   quienes coinciden
en distintos diarios en asegurar que después de su muerte todo se vino
abajo. Cuando en 1993, Aurora falleció a causa de un coma diabético, Juan
Carlos, Silvina y Gabriela se mudaron a un departamento más pequeño en
el mismo barrio recluyéndose, sin ver gente, no salían y fue tirado todo aquello
que pudiera evocarla. Sin embargo, la madre no dejaba de estar presente,
ya que según los vecinos, Silvina culpaba a su hermana mayor de su
muerte, ocasionando peleas y conflictos en la familia. Dicen que Silvina y su
madre tenían una relación muy estrecha y que ella quedó muy afectada, a los
14 años, tras su muerte. Por nuestra parte tomemos nota de lo dicho por Silvina:
–“Ahora sí vengamos a mamita. Ya le saqué el demonio a papá, y ahora
se lo voy a sacar a ella. Ahora sí papá va a ser buenito”.
Señalamos simplemente la participación del “mamita” entre las pocas
frases que conocemos de Silvina.
Hay acuerdo en que Aurora, como su nombre lo señala, está en el principio
de los problemas familiares; para los vecinos, entrometidos en la intimidad
familiar, la causa es Aurora, la culpable Gabriela.

Los eslabones del desencadenamiento

Volvamos a lo hechos, en una entrevista Gabriela reconstruye frente a las
cámaras cómo llegaron a ese momento. El día previo la hermana menor estaba
inquieta, ella y el padre lo habían notado. Fueron tres veces a misa, almorzaron
tarde, a la noche comieron pizza. Subieron a la habitación y leyeron
la Biblia, cada uno, un capítulo de cada salmo. Silvina decía que algo malo
le iba a pasar. Luego los tres tomaron ese líquido. Gabriela cuenta que había
otros líquidos para el cuerpo, éste estaba preparado para las alfombras y
el piso, “era un purificador”. El entrevistador insiste sobre este punto; transcribimos
los tramos de la entrevista en que vuelve sobre esta cuestión:
Gabriela: –También está el tema del líquido purificador que era para los
pisos y puede ser que sea el desencadenante. Silvina decía que teníamos que
tomarlo.
–¿Lo tomaron?
–Era lo que hacíamos para tener armonía familiar.
–Tomaron el líquido purificador ¿vos lo tomaste?
–Yo tomé un poquito.
–¿Tu papá se lo tomó?
–Sí. Yo creo que fue el desencadenante de que Silvina haya cometido esa
locura.
–Si yo te digo, agarro un limpiapisos y te digo tomalo ¿vos lo tomás?

.

–Y no, porque es para los pisos.
–Vos no lo tomás. ¿Por qué lo tomaste?
Frente a esta pregunta, Gabriela vacila.
– Y, qué sé yo, en ese momento fue, digamos... (deja la frase sin terminar ) 
–Yo sabía que no era para tomarlo, pero no sé, es hasta el día de hoy...
–¿Tomaste mucho?
–Yo fui la que menos tomó. La que más tomó fue Silvina.
–Y tu papá también.
–Sí.
Insiste:
–Ya, algo estaba pasando, en ese momento para que pudieran haber tomado
un liquido limpiapisos.
Esta es la respuesta de Gabriela:
–Mire, este... eso es algo que no tiene respuesta, fue algo que, fue algo
muy delirante en ese sentido.
Subrayemos que más allá de la especulación que llevaba adelante el programa,
relativa a la estafa comercial cometida por el centro alquímico, el diálogo
ocasiona por sí mismo un interés en el entrevistador que lo hace tomar
otra dirección. Consideremos, en esta vía, la vacilación de Gabriela, su sorpresa
que deja por momentos una respuesta en suspenso –acentuada por la
posición del que entrevista– y que, aunque ella intente cerrar con “algo delirante”,
plantea otra cuestión: ¿Cuál es la concatenación de términos que, según
Gabriela, el purificador desencadena?
Suspendamos por un momento esta pregunta del tiempo de los hechos y
porque se trata de entrevistas televisivas, avancemos en la secuencia hasta julio
de 2003 para escuchar a Gabriela concluir frente a las cámaras.
–“La única respuesta lógica que encuentro, y he leído bastante de la enfermedad
mental que ella padece, esquizofrenia, tienen fantasías, voces, y relaciones
con el diablo”. 
Este diagnóstico en su peculiaridad delata, a pesar de su procedencia psiquiátrica,
cierto matiz satánico pero diagnóstico al fin...nos sugiere la conve-


niencia de recordar para el lector aquellos otros dictámenes que fueron resultado
de los primeros días en el hospital Moyano.
Trastornos esquizofrénico o esquizofreniforme, que coleccionan en cuadros
los signos de la presencia de las hermanas en el psiquiátrico. La esquizofrenia
se exhibe como el reservorio causal: es porque hay esquizofrenia
que hubo crimen, el muestrario semiológico que la fundamenta diluye el alcance
de las palabras, los gestos y los movimientos, deshace, aplanando en
un cuadro sinóptico, el relieve discursivo de los acontecimientos
En junio de 2000, un diario publica el resultado de los peritajes de este
modo:
Hay que ser riguroso: Lucifer nunca fue considerado un sospechoso, pese
a los ribetes extraños que presentó el caso. Según los peritos, el único culpable
de esta tragedia fue la enfermedad psiquiátrica, lisa y llanamente. Silvina
de 21 años presenta un trastorno esquizofrénico (alteración mental grave
caracterizada por pérdida de contacto con la realidad, alucinaciones, delirios
o pensamiento anormal) y Gabriela de 28 padece un trastorno esquizofreniforme
(se parece a la esquizofrenia, pero en este cuadro los síntomas han estado
presentes por menos de seis meses).
El cuadro enmarca la escena dejando afuera a Lucifer: la única culpable
es la enfermedad mental, personaje principal, objetivable ella, que da pie en
el escenario a la entrada de lo legal. En nuestros días, el templo de la autoridad
se ha mudado al hospital. Ni demonios ni sangre: los pactos se escriben
sobre expedientes e historias clínicas. Lejos quedaron los tiempos en que
el horror solicitaba un público religioso.
La Iglesia es muy rigurosa en ese sentido. – “Yo soy el último recurso que
se utiliza, cuando la medicina y la psiquiatría se rinden. Y si bien analizamos
cada caso en profundidad la gran mayoría de los casos en los que las familias
creen que uno de los suyos está poseído, se trata en realidad de autosugestión”.

El fallo del juez declara:
Las dos son consideradas dementes en sentido jurídico.
.
Apacigua aclarando que Gabriela y Silvina
[...] No practicaron un rito satánico ni protagonizaron una conjura exorcista.
Sólo produjeron una sucesión de actos desorganizados, disparatados y
absolutamente psicóticos, que culminaron con la patética muerte del padre.
Es como si los públicos se hubieran transformado, la harina del espanto
se tamiza primero con la ciencia y se acomoda en la nosología, la justicia se
apoya en los peritos, y la iglesia se instruye en psicología.
¿Pero ante quién presentaría el niño bastardo, la nodriza de “El perfume”
 ¿Qué sospecha le suscitaría el niño que no huele?
[...] Imposible –dice el padre Perrier– es absolutamente imposible que un
niño de pecho esté poseído por el demonio. ¿Acaso habla ya? ¿Tiene convulsiones?
¿Mueve las cosas de la habitación? ¿Despide mal olor?.
–No huele a nada en absoluto –contestó la nodriza.
–¿Lo ves? Esto es una señal inequívoca. Si estuviera poseído por el demonio,
apestaría.
–No huelo a nada extraño –dijo, después de olfatear un momento– nada
fuera de lo común. Sólo el pañal parece despedir algo de olor.
–No me refiero a eso. No me refiero al contenido del pañal. Sus excrementos
huelen. Es él, el propio bastardo, el que no huele a nada.
–Está sano. ¿Acaso tiene que apestar? ¿Apestan acaso tus propios hijos?
–No, mis hijos huelen como deben oler los humanos.
–¿Acaso pretendes saber cómo debe oler un ser humano que, en todo caso
(te lo recuerdo porque está bautizado), también es hijo de Dios?
–Sí –afirmó el ama de cría.
–¿Y afirmas, además, que si no huele como tú crees que debe oler (¡tú, la
nodriza de Jeanne Bussie de la Rue Saint- Dennis!) es una criatura del demonio?

El olor que no se deja nombrar ante la nodriza convierte a Jean-Baptiste
Grenouille en un demonio. Sin embargo, expuesto ante el perito de la época
experto en catalogar las almas, Grenouille pasa la prueba. Demonio, Diablo
o Satán son distintas denominaciones para el espíritu del mal; protagonista de tentadores pactos eternos, ángel rebelado y rescatado por las sociedades
del abismo al que Dios lo habría arrojado, para colocarlo justamente
allí donde se presentan precipicios de la palabra.
Podríamos recorrer el corto camino que siguió la justicia hasta declarar
a Gabriela inocente y a Silvina inimputable, con lo que se cerró la causa en
lo criminal, pero un desvío por quienes fueron constituyéndose como público
nos servirá para situar otras versiones de la “culpabilidad”. El suceso de
las hermanas Vásquez fue acogido por el medio psicoanalítico local. Un diario
muy afín al medio psi, publicó por esos días una entrevista a un psicoan
a l i s t a .
Luego de consideraciones acerca del parricidio, de las que valdría dejar resonando
el señalamiento de que tal delito en la antigua sociedad romana era
un crimen que se consideraba imposible, el entrevistado pasa a responder
una pregunta acerca de la posible causa de ese acto.
“En el caso de las dos chicas es muy probable que haya sido la precipitación
final, el pasaje al acto de una estructura delirante, que se va desplegando
durante los años”.
[...] pero lo particular es que se da en una situación familiar donde hay
dos hermanas, y es en conjunto que asesinan al padre. Aunque parece haber
sido una. Lo cual da para pensar que había una estructura delirante compartida,
que no era uno y el otro con otras características, sino que se establece
lo que los viejos psiquiatras llamaban la folie à deux , la locura de dos. Entre
los dos se complementan, generalmente madre e hija, padre e hijo, y se sostienen
mutuamente en un delirio compartido.
Esta breve intervención ilustra el estilo de los comentarios clínicos que solemos
encontrar. Nada desentona en él: pasaje al acto, estructura delirante,
folie à deux ¿A quién, con muchas horas vuelo en los hospitales porteños,
ya sea como practicante o supervisor, no se le ocurriría hacerlos consonar
con el crimen de las Vásquez? “Sí –dirían– esos casos se presentan; el pasaje
al acto, la locura compartida y las estructuras delirantes compartidas –de
las que ya sabíamos– existen, están ahí”. Habría que probarlo... y aún así,
¿qué de nuevo nos permite averiguar? ¿Qué de la singularidad de lo que ocurrió
ese día?
El planteo que se inicia en la actualidad del “pasaje al acto” desciende en
el tiempo hasta la estructura previa delirante compartida.

Periodista: –En este caso, un brote psicótico se manifiesta de golpe. ¿se
puede detectar? porque el día anterior estaban en su vida normal.
–No es fácil detectarlo, porque hay muchos delirios que permanecen encubiertos
dentro de una vida mas o menos ordenada y, además, porque generalmente
estas personas no consultan y a veces los familiares tampoco lo
detectan y mucho más si hay un delirio compartido. De hecho, la psicosis
transcurre durante la adolescencia, puede ser a los 17, 18, 20 años o un poco
más, transcurre silenciosamente para el mismo paciente y para sus familiares.
A veces una escucha atenta, o alguien fuera de la familia detecta algo
que sorprende o extraña, pero es cierto que hay un momento en que se pro -
duce una verdadera ruptura . Por eso, no siempre es fácil detectarla ni en
la infancia ni en la adolescencia.
El lector notará las insistencias en el párrafo anterior, señaladas en tanto
indican un término que sólo puede ser supuesto en un momento anterior: el
delirio, por otro lado inhallable, hay que inferirlo, inventarlo, deducirlo siempre
hacia atrás en el tiempo para que contribuya, eficaz, a las seguridades de
lo “previo” y de allí, quizás, a lo aparente de la prevención. Paradojalmente,
sólo el especialista leería los signos. ¿Su saber experimentado le bastaría? Pero
¿quién lo convocaría en ese tiempo de silencio?
Como una suerte de referente del pasaje al acto, el recurso a la noción de
delirio deja sin tocar la subjetividad, las particularidades, sí efectuadas, en el
acto mismo.
Habría delirio porque cierto teoricismo lo indica, es desde el exterior de las
circunstancias, desde un más allá que debería implicárselo. Más aún, se autoriza
en la llamada experiencia clínica que suele no ser tan firme como para
que a cada tanto un tropiezo no se le escape, como cuando se despega del
texto una frase tal como: se produce una verdadera ruptura ¿A qué vendría
“ v e rdadera” aplicarse a “ruptura”? ¿Por qué no decir se produce una ruptura?
A menos que “lo verd a d e ro” de esa ruptura sea opuesto a lo anterior, es
d e c i r, lo previo conjeturado, al que no podría atribuirse ser “verd a d e ro ” .
Periodista:–Estas personas podían tener su vida normal, un trabajo.
–Hay otros casos que no tienen un fenómeno de desencadenamiento tan
claro, o a veces no se desencadena nunca.
Periodista: ¿en este caso?
–Parece ser el desencadenamiento de una psicosis.
Periodista: ¿En el caso del padre, en este delirio familiar, se lo podría considerar
psicótico?
–Es muy probable. Es más bien probable que hubiera entrado en la estructura
de delirio compartido, de pensar que era alguien poseído, que efectivamente
era impuro, que probablemente haya habido relaciones incestuosas.
Pero más allá de eso, que las haya habido o no, es probable que haya
adoptado una forma delirante, si se dio o no, o si simplemente fueron fantasías
incestuosas, el modo en que parece que todos pensaban y el padre también
lo aceptaba, que estaba poseído por el demonio.
¡Pero una ruptura parece que podría cerrarse con... el diagnóstico! No se
percibe que la fuerza de la ruptura llamada “desencadenamiento” cree las
condiciones de otro escenario, más aún, de otra cadena, que barra con las
especulaciones de la detección fallida.
Pero, aunque quiera cerrarse, la ruptura permanece, y si la lectura la señaló
sorprendida es porque es un término clave en lo que nos ocupa. Regresemos
al 27 de marzo, y recordemos la respuesta suspendida.
¿Cuál es la cadena, que según Gabriela, el purificador desencadena?
El espejo descompuesto
Los medios informan que la policía había encontrado un espejo roto, ubicado
en la planta alta, entre el baño y las habitaciones.
Juan Carlos Vásquez, según dicen, habría visto allí la imagen del diablo.
Periodista: –Ahora hay una parte que vos me contaste y que no me estás
contando. Se rompió un vidrio, y fue un desencadenante. ¿En qué momento
se rompió el vidrio o el espejo?
–Cuando estábamos arriba.
Periodista: ¿Qué espejo se rompe?
–Un espejo que teníamos para mirarnos.
Periodista: ¿En qué lugar?
–Entre las habitaciones.
Periodista:¿Hay un hall y hay un espejo? ¿Silvina dice que ve algo?
–Sí y mi papá le da un golpe y estalla en mil pedazos.
Periodista: ¿Tu papá? Ella dice que ve algo en el espejo.
–Pero no sé si mi papá también lo vio, pero yo no entiendo porqué él
rompió el espejo.
Periodista: Pero tu papá rompe el espejo porque evidentemente algo le
pasaba a tu papá independientemente de la intoxicación.
–Sí.
Periodista: ¿Por qué va y le da un puñetazo al espejo y lo rompe?. ¿Cuando
rompe el espejo, qué pasa? ¿Se corta?
–Sí, se corta un poco la cabeza, pero nada grave, un rasguño, cuando estallaron
los vidrios. Ahí es cuando mi hermana baja y ahí es cuando empieza
toda esta tragedia, ya ahí [...]
Periodista: ¿Tu papá, cuando rompió el espejo, no dijo nada?
–No recuerdo.
Periodista: Pero algo vio Silvina en el espejo.
–Lo que si había antes era una mancha, por eso lo que salió en los medios,
pero eso no significa que esa mancha era la cara del diablo como salieron
diciendo por los medios.
Periodista: Había una mancha en el espejo ¿era de humedad?
–Claro, como cuando uno tira vapor sobre un espejo y uno con la imaginación
de cada uno [...]
La descompostura atribuida a los efectos del líquido ingerido, señalado
por Gabriela como desencadenante, sugiere el camino hacia otra descompostura:
la del espejo. Juan Carlos Vásquez rompe un espejo “que tenían para
mirarse” en el que Silvina habría visto al demonio, luego de lo cual, el padre
da un golpe y el espejo estalla en mil pedazos. El entrevistador afirma
que esta circunstancia lo condenó a muerte ya que, inmediatamente, Silvina
va a la cocina y toma el cuchillo con el que matará a Juan Carlos.
Tal vez sólo se pueda decir que Silvina vio a Juan Carlos Vásquez romper
ese espejo en el que se miraban y a partir de allí, se dirige a cortar el cuerpo
del padre para sacarle el demonio.
El espejo perdió para ellos su función habitual. Ya no fue “para mirarse”:
su superficie en lugar de reflejar la imagen de lo que se presenta, se hizo soporte
de un objeto que se levanta, ante la ruptura, con otra dimensión, para
pasar en el estallido al cuerpo del padre. Nos importa, en lugar de averiguar
qué imagen se abrió en el espejo, destacar de quién fue el gesto que provocó
la explosión. Juan Carlos Vásquez, el padre, presentado como la víctima,
como el asesinado, y cuya intervención permanece velada
Entre los que conocen a Juan Carlos, los comentarios se dividen. Están
quienes dicen que era un hombre tranquilo, trabajador, empleado de una ferretería.
Algunos vecinos, comentan que vivía para sus hijas. Otros afirman
que, al menos con Gabriela, mantenía relaciones incestuosas; los medios lo
insinúan sobre la base de haber encontrado el día del crimen tres colchones
en una habitación y, teniendo en cuenta que al llegar la policía estaban desnudos.
 Tres años después de los hechos en un programa de televisión, ya
citado, un especialista en “familia” lo afirma:
–“El padre es el diablo y el diablo es el incesto [...] amor a Dios.
–“El primer crimen aberrante es el incesto. El infanticidio, no el parricidio.
El comienzo es un incesto. Casi seguro con la hija mayor”.
En la emisión, una extensa dramatización pone en escena para el público
televidente las relaciones incestuosas entre padre e hija frente a la mirada
de la hija menor. La hipótesis podría resumirse en una frase dicha por un psiquiatra
a las cámaras:
–“La hipótesis previa al ritual es que había una relación incestuosa entre
el padre y Gabriela y esto quedó como formando parte del hecho. Si ambos
cometieron este horror, es porque estaban poseídos por Satanás”.
Notemos al pasar que tal especulación es eficaz, para poner entre paréntesis,
el acento que recaía sobre la teoría del instigador alquímico sostenida
por otro canal de televisión. Esto imprime un costado de racionalización a la
figura de Satanás, pero sigue dejando en las sombras, incluso esquivando, la
posición del padre en su propio crimen. No obstante, tiene la virtud de inclinar
la balanza hacia el platillo de lo familiar.

¿La pasividad del padre o cómo está pringado?
Al revisar el material periodístico de aquellos días constatamos que se encuentran
casi perdidas, casi entre líneas, las indicaciones de que Juan Carlos
no habría ofrecido resistencia: no tenía lesiones en brazos ni en las muñecas,
recibió la mayoría de las puñaladas de pie y la policía se preguntaba por qué no habría gritado antes, puesto que seguramente eso lo hubiese salvado.
Pero de ninguno de estos breves señalamientos se llega a desarrollar
una hipótesis.
Retomemos el momento del crimen. Desde un mirador incierto la policía
vio cómo mataban a un hombre lo cual, según un forense, es inédito en la
historia criminológica. Ya dijimos cómo aparecían dificultades alrededor de
este punto: difícil hablar de ello, situar la duración de la entrada de la policía
y desde dónde éstos miraron.
Una revista no tardó mucho tiempo en difundir una foto del crimen que
captaba el cuadro que encontraron los policías al entrar: Silvina y Gabriela
ensangrentadas, el cadáver de Juan Carlos en el centro de la habitación.
Sin embargo, no era efectivamente, la foto del crimen , puesto que no hubiera
sido posible fotografiarlo. No era la toma del instante del crimen sino
de lo que había quedado luego de él. ¿Qué hubiera sido una foto del crimen?
Imaginémosla por un momento tomada desde algún mirador de la
escena: un hombre, Juan Carlos Vásquez, parado al lado de la escalera, tomando
con su mano la baranda, recibía sin retroceder las cuchilladas de su
hija Silvina. La foto imaginada sería una suerte de instantánea de una nueva
conjetura: la pasividad del padre que aparecería constituyendo otro público
de las Vásquez, cuya versión vendría a discutir las anteriores interrogando
tal “crimen”. Juan Carlos Vásquez frente a Silvina, recibiendo los
cortes sin defenderse. Se habría dejado matar haciéndose víctima pasiva.
Dirijamos nuestra atención hacia este público, hagámoslo entrar en escena.
La foto nunca fue tomada y, sin embargo, es posible ubicarla en el relato,
construirla a partir de las palabras titubeantes del oficial Lucero. Su
textura de imagen, incluso, se aviene a la insistencia de los términos relativos
a la mirada: el cuerpo sin ojos de Juan Carlos, el mirador vacilante
de la escena, el barrio de origen, Lomas del Mirador, la foto en blanco y
negro de Aurora encontrada en el portarretrato. La pasividad del padre se
devela por su mismo ocultamiento en los relatos periodísticos. Hay menciones
aquí y allá pero no llegan a diseñar una hipótesis, a constituir una pregunta.
En nada pareciera afectar a lo jurídico el hecho de que el padre se
hubiese entregado. Acaso, ¿eso no afectaría la responsabilidad de los hechos?
Ya no podría hablarse de instigación y hasta añadiría otro matiz a la
idea del crimen.
Pero al menos revisemos la sospechosa foto de la pasividad ¿Qué es una
fotografía? Una foto fija una imagen, congela el movimiento. Esa imagen fotografiada
sin un antes y un después es apta para volverse signo de la pasividad
de Juan Carlos Vásquez. La foto dice que se dejó matar. Pero al caer
esa foto, al mover esa imagen de su fijeza, en el ir y venir por los acontecimientos,
la dinámica del relato, nos lleva a otra imagen: aquella que no está
tan situada, esa imagen informe, esa deformidad de la mancha.  de la que se
dice que llevó a Juan Carlos a hacer estallar el espejo. Acto que continuó con
la secuencia que ya hemos referido: Silvina baja las escaleras y toma el cuchillo,
hace cortes en Juan Carlos hasta llegar al corte fatal en el cuello; luego
se dirige a Gabriela y comienza los cortes sobre ella.
Queda por considerar a partir de ese gesto y sus consecuencias si esa no resistencia
implicó pasividad.
No haber ofrecido resistencia, ni haber detenido la mano que empuñaba
el cuchillo, no necesariamente debe entenderse como ser el objeto de esa
acción.
La cronología iniciada unos años atrás incluye al padre, de hecho, en los
intentos de alejar el recuerdo de Aurora. Tirar los objetos, quemar los papeles,
alejarse de los lugares y de la gente que la evocaba, deja la figura de la
madre en una opacidad manifiesta en esa única foto en blanco y negro, resto
de Lomas del Mirador, que siempre presente, hasta ese instante los mantiene
unidos, incluso como tema de conflictos y de desplazamientos.
Ese ritmo cambia, un giro se efectúa en el preciso momento en que Juan
Carlos, agente de la acción, levanta su mano para romper el espejo; luego,
tras esa ruptura todo se desencadena con rapidez y confusión, como si se
entrara en esa dimensión extraña que, tal vez, Silvina señala con: “Esto no
es re a l ” .
Muchas fueron las especulaciones alrededor del crimen del padre: la intoxicación
por drogas, la influencia de una secta, la posesión, el incesto,
también, probables restos de semen hicieron pensar, al principio, en un tercero  con el que habría mantenido una relación homosexual. Todas y cada
una de estas especulaciones, incluso el fantasma del incesto, re s u l t a ron menos
insoportables para el público que la participación del padre en su propio
crimen. Cada argumento se detiene en un punto problemático, en una
opacidad discursiva y, desde allí, intenta establecer una explicación retroactiva
apta para instalar un re f e rente histórico de los hechos que tranquilice el
pensamiento y permita predecir aunque fuese a p r è s - c o u p lo que sucedió,
dejando deducir de ciertos resultados ciertas operaciones. Términos tales
como diagnóstico, psicosis y delirio, son efectivos y necesarios al momento
de interpretar signos de la realidad y comunicarla, pero adolecen de la ingenuidad
necesaria para vérnoslas con lo instantáneo. Ingenuidad, en tanto
sin experiencia anterior, ya que lo inédito del acto no admite experiencia
p re v i a .

El gesto de Juan Carlos Vásquez produjo un cambio en la estructura de
los términos, el demonio y el purificador, la imagen y el objeto a reflejar, la
familia unida y el crimen, el interior de la escena y el público. Las nuevas posibles
conjeturas no serían antecedentes del desencadenamiento, sino los
nuevos encadenamientos a partir de ese instante ingenuo de locura.

(1 )publicado en la reivsta Opaciades  3de la elp

 

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¡Atención! ... hiperactividad.

hiperactividad
hiperactividad

 La escuela suele ser la puerta por la cual un niñ@ sale al mundo. Algunos se acomodan a ella fácilmente: hacen las tareas, aprenden, tienen amigos, y todo marcha bien. Hay quien aprende y no tiene amigos, o que aprende pero no hace la tarea, quien sólo tiene amigos, no aprende tanto, pero no se hace notar. Señalemos que este :“Hacerse notar”  es  muy cercano a  la tan conocida frase” llamar la atención”. para seguir leyendo clik aquí

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¿Guerra contra la depresión?

melancolía Durero
melancolía Durero

El diario El País online publica el día 10 de mayo de 2010 un interesante informe acerca del éxito de una campaña, bajo el título:

Un plan contra la depresión baja un 30% los intentos de suicidio.

El programa del que forma parte este plan, está integrado ,en parte, por países como Austria, Alemania,  Francia, y España, se denomina “Alianza Europea contra la Depresión (EAAD.T. Un  título que sugiere  que la depresión  se ha transformado en un enemigo contra el cual algunos países aliados deben combatir.

Para seguir leyendo clik aquí

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Amor sin barreras 1

Notas sobre un casamiento en internet.

Amor sin barreras

 

En el  título que precede el presente texto, resuenan las notas del histórico musical en que  una  joven pareja, actualizaba  la tragedia amorosa de Romeo y Julieta.

En  nuestros días se juega  otra oposición, no se trata de familias,-Montescos Y Capuletos,- o de naciones o  clases sociales enfrentadas., sino de la articulación  maquina- humano.

Hagamos caso de este relato que hicieron  llegar a este blog

para seguir leyendo sobre este matrimonio clik aquí

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Amor sin barreras.Love Plus

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¡Feliz cumpleaños!

cumpleaños Freud
cumpleaños Freud

 Hoy 6 de mayo, cumpliría años Sigmund Freud, inventor (hay quien diría "el padre") del psicoanálisis.

Festejemos su invención, que me gusta ubicar en unas frases, propuestas en sus primeros trabajos., a mi gusto son el espiritu de su genio, y con ellas nos transformó el cuerpo.

 

"La lesión de la parálisis histérica será, entonces, una alteración de la concepción {representación}; de la idea de brazo, por ejemplo."

Si tal concepción es la que determina los caracteres de la parálisis histérica, esta última deberá mostrarse ignorante de toda noción de la anatomía del sistema nervioso e independiente de ella. Toma los órganos en el sentido vulgar, popular, del nombre que llevan: la pierna es la pierna, hasta la inserción de la cadera; el brazo es la extremidad superior tal como se dibuja bajo los vestidos. No hay razón para reunir parálisis del brazo y parálisis de la cara."

De un plumazo, nos dice, que el cuerpo que nos duele no es el cuerpo de la medicina, si no el de la concepción cultural, popular y esa nocíon popular está fabricada con palabras, imagenes, sonidos, es decir fabricada de lenguaje, Y si ese cuerpo está fabricado de lenguaje, nuestros malestares llamados anorexia, bulimia, insomio, impotencia ... también están hechos de lenguaje, y por eso, este es el descubrimiento de Freud, los tocamos en un psicoanálisis.

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¿Psicoanálisis con niños? ¿qué es un niño?

¿Piscoanalisis con niños, de niños, para niños?

Para poder decir algo que articule los terminos "niño" y "psicoanálisis", es necesario preguntarse por el término "niño". El sentido llamado común cree tener una idea de qué quiere decir niño, si embago se lleva sorpresas. Lo mas rápido, lo mas visible es ubicar como un niño, a alguien de poca edad, ¿pero cúal es la medida? por otro lado es muy frecuente pensar a los niños como hijos.

Sin embargo, los psicoanalistas hemos notado que esa noción va cambiando, y  que hay cierto discurso  crea esa noción de niño, incluso a lo largo del a historia esa nociones fueron cambiando, y lo sorprendente es que todas ellas se superponen, a veces, en las relaciones de los niños con los adultos, que son quienes generalmente  lo acompañan, lo hacen llegar a un analista. para seguir leyendo

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Violación ¿sexualidad , violencia?

 

El texto que sigue mas abajo nos interesa, trata del poder y la sexualidad. Nos percatamos, con sorpresa, de cuestiones que no son obvias, por ejemplo ,cómo para abrir el debate... ´¿Que se castiga con la figura de la "violación" la violencia o la sexualidad? ¿No hay allí  una especie de contrabando que se nos pasa desapercibido?

Los dejo con el artículo.

"Un dialógo con el poder y otras conversaciones" Michel Foucault

La Violación

Mi pregunta es ésta. Hay actualmente en Francia una comisión de reforma del derecho penal. Que funciona de hacerse a varios meses(con la hipótesis de un cambio de de gobierno) y ha tomado decisiones sin importancia hasta ahora. Sorprendentemente, decidieron telefonearme. Y me dijeron: estamos estudiando el capítulo de la legislación sobre la sexualidad. Estamos muy preocupados y quisiéramos saber usted piensa respecto... Yo les pregunté por las cuestiones que querían plantearle y me enviaron unas preguntas que he recibido esta mañana.

En todo lo que concierne a la legislación sobre filmes, libros, etc...., no hay problema. Creo que se puede afirmar en principio que la sexualidad no pide ningún tipo de legislación, sea cual sea. Bien. Pero hay dos dominios que son problemáticos para mí. La violación. Y el de los niños.

¿Que debe decirse a propósito de la violación?

para seguir leyendo

 

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Revista Artefactos 1

La promesa performativa de la ciencia ficción

 

 

 

 

La promesa performativa de la ciencia ficción

 

 

Claudia Weiner

 

En la cortada más maleva una canción

dice su ruego de coraje y de pasión.

Una promesa y un suspirar

borró una lágrima de pena aquel cantar

 

Tango, Mi Buenos Aires querido

Carlos Gardel- Alfredo Le Pera, 1934.

 

Que el psicoanálisis no sea una ciencia, esto es obvio, es incluso exactamente lo contrario. Esto es obvio si pensamos que una ciencia no se desarrolla más que con pequeñas mecánicas que son las mecánicas reales, y a pesar de todo hay que saber construirlas. Es precisamente por eso que la ciencia tiene todo un costado artístico, es un fruto de la industria humana, hay que saber hacer allí.

Jacques Lacan, Palabras sobre la Histeria,

26 de febrero de 1977

 

¿Dónde reside la magia de la ciencia ficción? Jorge Luís Borges que apenas rozó esta clase de literatura, la nombró en distintas oportunidades como "fantasía de carácter científico", "ficciones de cosas probables", "pesadillas que huyen del estilo fantástico", o “imaginación razonada". Al vocablo ficción corresponderían la fantasía, la imaginación, incluso la pesadilla, y al de ciencia los que comparten un elemento de “razón”: es decir lo probable, lo científico, lo que al decir de Borges, escapa a la pesadilla. Si bien este género ha sido considerado menor y fue menospreciado en el mundo literario, a partir del mismo puede abrirse para el análisis una pregunta acerca esta particular articulación entre ficción y ciencia.

 

La ciencia ficción tiene un lugar en el diccionario de la Real Academia Española que la define como: “género de obras literarias o cinematográficas, cuyo contenido se basa en hipotéticos logros científicos y técnicos del futuro”. Esta definición, muestra bastante bien aquello que del lenguaje se vierte en “saber popular”: tecnología y futuro son elementos con los que se la reconoce espontáneamente. Sin embargo las narraciones también transcurren en el presente, en mundos que no son futuros sino alternos, y en ocasiones apenas si se produce una variación en lo cotidiano.

 

Lacan no vaciló en introducir en el análisis las dimensiones a que las que tituló: “mansiones del decir” (la real, la simbólica y la imaginaria), albergues de la vida . Es lo que nos transmite el relato” “Sólo por su cubierta” de Philip K. Dick, en el cual un libro, aparentemente común, encuadernado con la piel viva de un animal, tiene la capacidad de alterar su propio contenido, reemplazando ciertos pasajes que aluden al tema de la mortalidad. La vida diaria de cada quien transcurre y atraviesa diferentes dimensiones según los avatares del deseo, habitando y habitada por las mansiones del lenguaje. Por ejemplo: la muerte, la sexualidad, el amor, la máquina del cuerpo, la infancia o el horror, nos habitan o se dejan habitar en forma de discurso. El humano surge de un baño de lenguaje, cada época, cada contexto, presenta su propio caldo de cultura que da vida a la subjetividad, en lo cual no hallamos ningún aspecto natural, pues nuestro medio – el lenguaje- es la primera máquina que da cuenta de nuestra artificialidad. Lo llamativo, lo maravilloso es que esos engranajes den lugar a una singularidad. Es lo que sucede en la práctica analítica: cada sesión produce algo nuevo y distinto, hace aparecer una singularidad -que no se reduce siquiera al lugar común del caso por caso- pues fabricada en el lazo social, su emergencia lo hace vacilar y a veces, incluso, estallar. Según Carlos Pérez Souto se podría decir que la sociedad burguesa es tan catastrófica que tuvo que inventar lo constante en contra de lo variable, es decir el singular absoluto, la espantosa singularidad.

 

El “esto”, “aquí” “ahora”, el singular absoluto, no tiene nombre. Si los singulares absolutos tuvieran nombre serían necesarios infinitos nombres, uno por cada “ahora”, uno por cada “aquí”. Es decir, lo que existe de manera singular absoluta y en cambio el lenguaje lo refiere como particular. No lo refiere como singular absoluto porque no hay infinitas palabras para cada cosa

 

En la práctica de la doctrina del análisis ubicamos un singular, se trata de la experiencia verdaderamente novedosa de Freud. Esa experiencia nace en una cultura pero transforma a esa cultura que le dio lugar. Asimismo en la asociación llamada libre se apuesta en cada ocurrencia a una singularidad que haga saltar a la estructura que da lugar a esa ocurrencia. La estructura que permite movimientos de agujeros, cortes, pliegues, y transformaciones es la estructura del lenguaje. ¿De qué se trata en el lenguaje?…un sueño, un dolor, la risa o el llanto, lo imaginado, lo experimentado, una partitura, la letra de un poema. Las palabras pronunciadas y silenciadas, las precisamente equivocadas. El silencio, un cartel luminoso que nos alerta, el título de un film que no recordamos y hasta aquello imposible de decir pero que se articula en el horizonte del hipertexto cultural, en el cual la ciencia ficción se presenta como un acceso posible a la materialidad que nos hace vivir. El hipertexto modifica las posibilidades de lectura en tanto rompe con la escritura secuencial y lineal, abriendo las puertas de la interactividad. Los usuarios a la vez lectores y autores, producen y son producidos por un hipertexto abierto, inestable e indeterminado.

 

El análisis da lugar a la ficción interrogando a la verdad en su estructura de ficción, esa ficción “es la esencia misma del lenguaje” .Lacan en la sesión del seminario de 1 de marzo de 1961, traza el surco por el cual distinguirá a la transferencia de la repetición, pues aquélla - la transferencia- es una fuente de ficción en la cual el sujeto fabrica, construye algo para alguien, pero Lacan se pregunta:

 

(…)¿Cuál es la naturaleza de esta ficción?

 

Orientémonos en el recorrido de esta pregunta siguiéndole el rastro a la ficción de la ciencia ficción.Se dice frecuentemente que la ciencia ficción anticipa, o que los escritores son visionarios, en el sentido de un adelanto en el tiempo, es decir que ellos serían capaces de ver eventos que aún no han sucedido, predecir mundos que todavía no existen.

 

No quería ser el padre de una pirámide azul

 

Es la frase que abre al drama de aquellos padres que conciben un niño en otra dimensión debido a un desperfecto en los procesos mecánicos del parto. El drama que se presenta ante ciertos infantes calificados de “autistas” ilustra la existencia de alguien en otra dimensión en el agujereado universo del lenguaje.

 

¿Diremos que el autor de ciencia ficción ha podido captar el avance tecnológico con sus nefastas consecuencias? Detengámonos en ese efecto de anticipación que recorre la ciencia ficción, para distinguir entre las diversas acepciones del verbo anticipar , precisamente la primera de ellas que designa: “el hacer que algo suceda antes del tiempo señalado o esperable” , en la que advertimos que no se trata de un elemento de adivinación sino de acción. La anticipación no es la previsión de la acción, pues tratarla así implicaría una delimitación del tiempo en categorías tales como pasado, presente y futuro, que dejaría de lado el tono inquietante de la temporalidad de la que se trata en la ciencia ficción, la cual nos coloca más cerca del acto mismo, es decir de un rasgo de su precipitación, cuyo efecto ha sido señalado y estudiado en ciertas expresiones culturales.

 

En la música el recurso de la anticipación es la emisión de uno o más sonidos de un acorde antes de la llegada de éste, el que recibe el nombre de anticipación musical, los sonidos son del acorde pero llegan antes de que el acorde mismo se presente. El arte de la animación, también se vale del recurso de la anticipación, lo describe como un principio técnico que reside en una acción que inicia los movimientos más importantes de una escena, siendo en la mayoría de los casos una acción opuesta a ese movimiento. Este principio se aplica en los movimientos de humanos, animales, objetos, efectos, gráficos y tipografías; en definitiva todo lo que se pueda animar puede empezar con una anticipación. Se trata del gesto que prepara el resto de una secuencia, como por ejemplo en un salto del trampolín es la propulsión del cuerpo hacia arriba que genera todo el movimiento. El gesto del León Melquíades antes de su particular “huyamos hacia la derecha”, que no sólo prepara el acto de huida sino que lo produce.

 

 

 

 

La crítica a la literatura de ciencia ficción yerra cuando mide la obra según la concordancia entre hechos profetizados y realizados, puesto que según tal tendencia serían los errores o aciertos científicos los que le darían a la obra su valor. Pero ¿acaso esta no es ya la labor del científico: producir hipótesis a confirmar? La ficción no confirma la realidad, ella la produce. El atractivo de este género no es imaginar mundos que no existen, sino hacerlos existir.

 

Para mí la única ciencia verdadera, seria, para seguir es la ciencia ficción. La otra, aquella que es oficial, que tiene sus altares en los laboratorios, avanza a tientas y a locas y comienza a tener miedo de su sombra. Pareciera que a los científicos también les llegó el momento de angustia.

 

Una temática recurrente es la presencia de la infancia, por ejemplo en “El niño de mañana” -citado mas arriba- una pareja, a raíz de una manipulación tecnológica, concibe un niño en otra dimensión que aparece para todos como una pirámide azul. Lo interesante del relato no es si vaticina bien o mal que los niños serian cuerpos geométricos, o si el texto conlleva una alarma verosímil sobre las perturbaciones genéticas. Phi, el niño nacido en otra dimensión no predice, dice, y lo que nos importa es cómo Phi se articula con la nueva dimensión que nos acontece en la infancia. Mauricio Bares, en su ensayo Posthumano, indica que en la actualidad se reportan oficialmente más de doscientos mil niños en los frentes bélicos, y nos sorprende con el hecho curioso de que los niños se integren tan naturalmente a las guerras, cuando la nueva generación de armas parece de juguete, mientras los juguetes se han vuelto tan sofisticados como las armas, a tal grado que no pocos delincuentes cometen asaltos armados con pistolas de plástico. En un capítulo que lleva el sugestivo título, Niños seriales, muestra de qué modo la actualidad constituye al niño. Respecto de éstos, que fueron considerados sagrados, se promueve la comercialización de chips que les bloquean información y se genera el debate acerca del merecimiento de castigos tales como la cadena perpetua o pena de muerte. ¿No resulta acaso sospechoso el lugar del niño en el lazo social? Desde etiquetas como trastornos por déficit de atención, pasando por autismo o abuso sexual, no deja de construirlo para conjurar aquello peligroso que parece temer. A la hora de diagnosticar “el niño” es una víctima inactiva de su entorno, de sus parientes más cercanos, de sus maestros o de los neurotransmisores: los Tres ensayos de la teoría sexual no bastaron para desbaratar la ligadura entre infancia e inocencia, ¿será porque precisamente es ese deseo infantil, - que Freud reveló - el que hay que disipar?

 

No obstante el retrato angelical que los adultos han hecho de los niños, los adultos siempre se han mostrado temerosos de su notoria violencia y amoralidad. Los propios retratos angelicales son un recurso para neutralizar el temor hacia ellos. Educados y cuidados por adultos, los niños son ahora un enemigo secreto.

 

La sociedad de los adultos no deja de preocuparse por el futuro de ese objeto, por ejemplo, se preguntan -alarmados unos, optimistas otros- cuáles serán los efectos de la tecnología en los niños, si bien los inquieta develar efectos posibles de la tecnología en su estructuración psíquica, dicen que hoy es aun más inquietante el destino de los niños que no acceden a la tecnología, incluso llegan a hablar de analfabetismo informático. Pensar una separación entre los juguetes y las armas sería tan vano como buscar una sucesión entre Phi, y la infancia actual, ya que los términos de oposición no son más que hilos tejidos en la misma red.

 

La relación entre ficción y realidad suele concebirse como contradictoria; según esta hipótesis Paul Verhoeven al crear Robocop imaginaría los implantes o los transplantes de órgano, pero a partir de tal planteo se delimitan dos espacios: uno de ficción, de “fantasía” que anuncia, y otro real de concreción, lo cual deja de lado que las producciones culturales son actos de lenguaje que no esperan otra escena y otro tiempo para realizarse, pues se efectúan con su aparición. Su realidad concreta y material es su presencia en el lenguaje. Que toda la realidad está cubierta por el conjunto de la red del lenguaje ya fue señalado – ¿anticipado?- por Jacques Lacan en su seminario “Las estructuras Freudianas en las psicosis” , pues no hay nada de la realidad humana fuera del lenguaje. Lacan insiste indicando los tres registros “esenciales de la realidad humana”, el imaginario, el simbólico y el real. En el título de uno de sus escritos deja configurado un campo, “Función de la palabra y campo del Lenguaje …”, al escribir función y campo de la palabra y del lenguaje, queda claro que función se refiere a la palabra y campo al lenguaje, y agrega años mas tarde:

 

Reconocer aquello con lo que tenemos que vérnosla, lo que desde el principio del momento en que me metí a hablar del psicoanálisis, a saber de la palabra y del campo del lenguaje. Y para aquellos que conservan siempre en la cabeza esta especie de objeción: “sí, pero esto no es todo”, repetiré una vez más desde el tiempo en que me molesto en repetirlo que en efecto eso no es todo, pero que todo lo que viene a nuestro horizonte del psicoanálisis viene por ahí

 

Es precisamente en la determinación de ese campo, el del lenguaje, que se incluye la dimensión de la cultura.

 

 

¿Cómo se construye el tiempo y el espacio a partir de la ciencia ficción? Proponemos que no hay un exterior ni un después de la escena de ficción, la ficción y la realidad se construyen al modo de en un cross cap. Algunos de los juguetes topológicos surgidos en el seminario de Lacan -por ej. el cross cap- tienen la propiedad de no dejar de constituirse, es decir que no están dados de una vez, y sólo son posibles si los concebimos en el movimiento de su constitución, pues promueven, podríamos decir, una vertiginosa temporalidad

 

 

Lacan se refiere al cross cap en tanto forma divertida:

 

No puedo más que indicárselos aquí: esto tiene algunas propiedades muy curiosas, y puede incluso ser para nosotros bastante ejemplar, en tanto que en todo caso es una superficie que tiene esta propiedad de que la superficie externa, si ustedes quieren, se encuentra en continuidad con la cara interna pasando al interior del objeto, y puede por lo tanto volver en una sola vuelta del otro lado de la superficie de donde ha partido.

 

La práctica de la doctrina analítica sólo puede construirse con esta topología, ya desde muy temprano se señala la dificultad que presenta la articulación de la doctrina:

 

Pues bien, nuestra concepción teórica de nuestra técnica, aunque no coincida exactamente con lo que hacemos, no por ello deja de estructurar, de motivar, la más trivial de nuestras intervenciones sobre los denominados pacientes

 

Este modo de concebir el espacio llega aún mas lejos, pues contiene un elemento que permite alterar cierto prejuicio de un analizante y un analista aislados de lo social. Así como hablar modifica el cuerpo y construye el espacio erótico, del mismo modo perturba y fabrica el lazo cultural al producir hechos políticos que transforman la “realidad”, pues el acto de dirigirse a otro está hecho de palabras singulares, es decir que las palabras pronunciadas no son individuales pues están tomadas de la lengua. En tanto acto del cuerpo, el decir modifica el cuerpo, ¿cómo delimitar este último?

 

La ciencia ficción, entramada en el lenguaje, efectúa la realidad de la ciencia -con la ciencia- en un movimiento performativo, o sea que la ciencia ficción al decir hace. En la actualidad implica que las producciones científicas y tecnológicas avanzan hacia la llamada ficción: la teletransportación de moléculas o la fabricación de vida sintética son muestras cabales de ello. Los estudios sobre el performativo nos permiten estudiar cómo el lenguaje no sólo cubre la realidad, sino que la produce, dicho de otro modo, cómo la crea, a la manera de la ciencia ficción, del delirio o del acto analítico.

 

J. L Austin es quien introduce el performativo en los estudios del lenguaje. Se trata de enunciados que no “describen” o no “registran” nada y en los que el acto de expresar la oración es realizar una acción. Nos proporciona algunos ejemplos -todos en primera persona- con los verbos, “jurar”, “prometer”, “apostar”. Utilizando esos verbos en circunstancias apropiadas no se trata de describir o de anunciar, sino de hacer, en síntesis: es un decir que hace. Otra condición interesante es que ninguna de esas expresiones es verdadera o falsa, puesto que no se le pueden aplicar esas categorías.

 

Es en este sentido que proponemos que la ficción tiene fuerza performativa, ya que en cada relato no es la verdad tecnológica, predecible o no, la que está en juego sino su realización. Las narraciones no describen ni informan sobre una realidad presente o futura, sino que realizan una forma particular de promesa. Entonces si no se trata de la verificación, de la comprobación de la verdad, ¿en dónde reside el elemento pretendido científico?

 

Austin, indica que la emisión de un performativo no es un acto interno o intencional cuya clave está en la mente del hablante, puesto que lo que hace de una emisión una orden, una promesa o una petición no es el estado de ánimo del hablante en el momento de la emisión, sino normas convencionales que incluyen características del contexto. Cuando se dice “prometo” se hace efectivamente una promesa, no porque quien lo dice cree cumplirla honestamente, sino porque las circunstancias son adecuadas para esa promesa, las circunstancias implican al otro, y a los otros incluidos en ese contexto. De allí toma su fuerza el performativo, dicho de otro modo, la vena por la que corre la fuerza del performativo es la que recorre el contexto. Esas condiciones, contextuales, son las que le dan al acto de habla su fuerza performativa. Sin embargo, los performativos pueden ser afortunados o no, y tal fortuna no depende entonces de criterios de verdad, sino del contexto donde se producen. El performativo tiene que darse en las “circunstancias apropiadas”. Apostar no es simplemente decir: “te apuesto”, por ej. alguien podría hacerlo cuando terminó el juego. Esto no implica que el acto será falso, sino fracasado. Dicho de otro modo, la expresión lingüística no será “falsa” sino desafortunada. Esta superación por sobre el criterio verdadero-falso es la guía que toma Austin para intentar distinguir la noción de performativo, encontrando finalmente que todo acto de habla, en tanto enunciación es performativo, y propone una hipótesis mas amplia mediante su doctrina de la ilocución y del acto ilocucionario.

 

Nos llama la atención que es justamente el pronunciamiento performativo el que lleva al acto ilocucionario. ¡El pronunciamiento del performativo es performativo!

 

Cuando enunciamos algo estamos haciendo algo y, a la vez, diciendo algo, sin que ambas cosas se confundan

 

Al decir algo, -cada vez- se realizan al mismo tiempo actos locucionarios e ilocucionarios. El acto locucionario consiste en realizar el acto de decir algo y posee significado, en el ilocucionario, se trata de llevar a cabo un acto al decir algo, como cosa diferente del anterior, que posee una cierta fuerza enunciativa. Esta fuerza deviene, no del significado, sino del discurso en el cual está entramado cada acto de habla, por eso remarca en este aspecto la importancia de la convención, como en los actos de juramento, de bautismo o de promesa. Así como la promesa no dependería del criterio de verdad o falsedad para ser tal, la performatividad de la ciencia ficción, es decir su aspecto realizativo, no reside en un elemento pretendidamente “científico” que se apoyaría en criterios de verdad en tanto adecuación -según los cuales los relatos profetizados se cumplirían en la realidad-, pues como producción cultural su elemento de probabilidad está conectado a la maquinaria social.

 

¿Será su atractivo ese carácter probable de la novedad, que no encontramos en toda literatura de ficción? Citemos -en el género infantil- un antecedente distinto del cyborg: Pinocho, un muñeco de madera que se humaniza por el deseo del padre. El relato de Pinocho y Gepetto nos acerca una clave respecto a la pregunta por lo humano, en el cuento el deseo y el amor de un padre y un hijo son lo que constituyen lo humano. El relato plantea cómo Pinocho se convierte en un niño ya que él deja su materialidad de madera para convertirse en un ser de carne y hueso. Pinocho adviene un niño, su cuerpo de madera se transforma en uno de “verdad” de carne y hueso por el amor al padre. No se trata de la hibridez, ni de la articulación, ni de espacios fronterizos de superposición, sino de la marcada separación de los opuestos. Sólo ese determinado tipo de amor, marcado por el arrepentimiento -Pinocho se hace “bueno” y deja de mentir-, construye su humanidad. Pinocho como cualquier otro humano tiene y obtiene así un cuerpo asignado, ya es un niño, encadenado al ritmo del mundo que lo habita. El elemento de razón que, al decir de Jorge Luis Borges, huye como de una pesadilla de lo fantástico, no tiene otro lugar –nada más ni nada menos- que los artefactos del lenguaje, puesto que la ciencia ficción y la ciencia se construyen con las preguntas que los hablantes formulan. Ya no tiene caso, por ejemplo, definir el cyborg como la articulación de máquina y carne, pues cada vez más encontramos que ese término se presenta como la nueva formulación de lo humano. Los implantes, la nanotecnología y la sorprendente inteligencia no biológica –por fin declarada artificial- son las formas más patentes en las que se presenta la inherente artificialidad de la vida de la palabra.

 

Shosahana Feldman recorre esta investigación produciendo interesantes movimientos, pues remarca la transformación por la cual se pasa de la distinción primera entre enunciaciones performativas/enunciados constatativos a la teoría general del performativo, y nos llama la atención sobre el lugar del olvido en el trabajo de Austin, pues gracias al olvido él deja atrás esa distinción para recomenzar toda su doctrina. Si el lenguaje hace parte de eso a lo cual se refiere , uno de los efectos de este planteo es que el referente no es una categoría previa sino un acto que como tal modifica el real. El lenguaje vía la lengua toca el real afectándolo y modificando al lenguaje mismo. De este modo fabrica el referente –cada vez- mediante la función de la palabra en el campo del lenguaje. La palabra -siempre dicha a otro- es un acto del cuerpo y como tal: erótico. Es porque la palabra vibra en el cuerpo, porque resuena en las zonas erógenas que puede tocar, acariciar, golpear, provocar risa o arrancar lágrimas. En el análisis esto se pone en juego en la transferencia en tanto su estructura minimalista: “(…) Alguien a quien se le habla.” …lo hace posible, pues en ese hablar la materialidad de lo que se dice toca a su vez la materialidad del cuerpo. Es justamente el aspecto creador de la transferencia que la distingue de la repetición del pasado, pues el decir desbordando al enunciado hace algo con el cuerpo de otro.

El texto de Shoshana Feldman nos enseña cómo a partir del performativo se produce una transformación del estatuto del referente como tal. En el acto performativo el referente no se deja alcanzar como tal, sólo puede ser abordado por medio de la lengua. Lacan ya había señalado que

 

(..) la trampa, el agujero, en el que no hay que caer, es creer que los objetos, las cosas, son el significado.

 

Puesto que

 

El sistema del lenguaje, cualquiera sea el punto en que lo tomen, jamás culmina en un índice directamente dirigido hacia un punto de la realidad, la realidad toda está cubierta por el conjunto de la red del lenguaje.

 

Se trata de una doble trampa: creer por un lado que los objetos son el significado y, por otro, que el referente está fuera del lenguaje. El texto de Feldman propone algo diferente:

 

El referente es producido por la lengua por su propio efecto

 

 

Hipótesis a partir de cual podemos proponer que si bien, ¡sí, hay referente!, éste no está antes, sino siempre, siempre, después. Es de esta manera que nos planteamos el movimiento de la ciencia ficción y de la transferencia, pues lo que se dice no remite a ninguna escena que haya que recuperar o constatar ni en la ficción del amor ni en la de la ciencia ficción.

 

Se ha calificado como genuino al amor de transferencia, ¿a que vendría esa categorización? ¿Qué podría tener de genuino o falso cualquier amor? En tanto performativa la ficción del amor de transferencia y de la ciencia ficción no son verdaderas ni falsas sino una novedad. No hay nada verdadero a constatar o recuperar, la verdad, “lo verdadero” sólo se puede fabricar, inventar o delirar.

 

Siendo el real en mi notación aquello que es imposible de alcanzar. Lo que su analizante al analista en cuestión cree decirle no tiene nada que ver, y de esto se dio cuenta Freud, no tiene nada que ver con la verdad.

No obstante hay que pensar bien que creer ya es algo que… que existe, él dice lo que… lo que él cree verdadero. Lo que el analista sabe es que él no habla sino a un costado de lo verdadero porque lo verdadero él lo ignora. Allí Freud delira justo lo que es preciso pues se imagina que lo verdadero es lo que él llama por su parte el núcleo traumático.

 

No hay núcleo traumático como preexistente, no hay más que lalengua, pues lo que se llamó “otra escena” no es una escena a recuperar, puesto que ella es la escena del lenguaje, y si puede decirse que es otra es sólo en tanto es nueva, u otra, cada vez. La presencia que se renueva es lo que permite al analista ser parte del síntoma, o subsumirse a las posiciones subjetivas del enfermo , dicho de otro modo, estar tomado en la transferencia para operar en ella.

 

En la doctrina analítica y en su circulación se ha deslizado una idea acerca del peso del pasado traumático- pero… ¡¡Cuánto podría pesar un agujero!!- así es como el trauma ha adquirido la categoría de una causa previa y referencial alojada en el pasado llegándose a entender que cuando en el análisis se habla de los padres se habla de un tiempo pasado transcurrido en la infancia, sin embargo Lacan perturba esa creencia pues ubica claramente a lalengua como causa de ese decir.

 

No hay ningún ejemplo, ningún ejemplo, de que un analizante note la especificidad • la particularidad que diferencia de otros analizantes su relación con sus parientes más o menos inmediatos. El hecho de que él no hable de otra cosa es de algún modo algo que (suspira) que tapa todos los matices de su relación específica… Que el analizante no habla mas que de eso porque sus parientes próximos le han enseñado lalengua… él no diferencia lo que especifica su relación • la suya con sus parientes próximos.

 

No es el aspecto pasado el que se juega en el trauma, sino lo traumático presente en lalengua, lo cual es eficazmente puesto en juego cuando Lacan neologiza en su obrescena . Es gracias a lo obsceno de lalengua que se puede tocar el real, y en ese vaivén se inventa y se hace caer al referente.

 

El referente no es simplemente una substancia pre-existente, sino un acto, es decir un movimiento dinámico de modificación de lo real.

 

La ficción de la ciencia es efectiva en su acto de prometer y no cumplir el futuro, tanto como la enunciación falla al prometer igualar al enunciado, o el lenguaje falla en su adecuación a la realidad. Al fallar hacen tambalear su terreno y ese plus de enunciación modifica el real al producir el referente siempre dispuesto a vacilar. Es interesante el planteo de la falla en tanto impulso para alcanzar el real, pues ella –la falla- suele configurar el inicio de un análisis que se efectúa al tocar el real. En el amor de transferencia como en la ciencia ficción se cumple la fortuna de fallar el referente, la promesa borra y realiza como dice el tango:

 

“Una promesa y un suspirar borró una lágrima de pena aquel cantar”

 

 

 

 

 

 

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"Memorias de mi malestar nervioso" pelicula sobre el caso Schreber

Schreber
Schreber

Comentario sobre la película “Memorias de mi malestar nervioso”

La película que nos ocupa está basada en las memorias de Daniel P. Schreber. Con las cuales Sigmund Freud, construyó el “caso Schreber”, publicado bajo el nombre: Observaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (“Dementia paranoides)”.

En primer lugar nos resulta interesante el título, ya que ese libro se ha dado a conocer como Memorias de un enfermo nervioso, o memorias de un Neuropata. Así que en un solo gesto, el título de la película le da la palabra a quien habla al ponerlo en primera persona y deja de lado la psicopatología: se trata de “un” malestar, el malestar nervioso de Schreber, que por cierto como muy bien lo presenta la película, es un malestar muy singular.

Schreber nos habla de un mundo desconocido, loco quizás, sin embargo esa locura puede ser leída. Un relato que podemos iniciar cuando el protagonista encuentra su muerte en el periódico, él lee su propio obituario. Allí donde los psicopatologos preguntarían ¿alucinación? ¿delirio? el artista dice: declaración de muerte. Scherber se declara muerto, declaración performativa en tanto tal, y que dará lugar a un nuevo Scherber, aquel que se entrega a una experiencia como un loco: sin detenerse, sin mirar atrás, interesado. Él quiere saber de una manera muy particular e intensa, sobre los nervios, sobre el alma, sobre Dios y la inmortalidad. No quiere ni puede olvidarse de esas preguntas que a casi todos nos interrogan, mas él las responde con su vida. Al comienzo, dirá: Hay cosas que escapan a la comprensión, entonces el incursiona en otro tipo de saber, uno no comprensible, y sin embargo apto para ser relatado y para dejar una huella de silencio y de vacío de lo que escapa a la palabra: En ese vacío nos alojamos un poco locamente, nosotros: los que lo escuchamos, los que presenciamos la locura, el dolor, los malestares “nerviosos”.

Fleschig el médico de Schreber, presencia y se defiende con su saber antiguo del vacío. Cuando podría comenzar a leer, es justo el momento en que se da por vencido. A diferencia de Schreber no puede entregarse a la experiencia y es por eso mismo que –paradójicamente- como se ve al final, queda atrapado en ella.

Claudia Weiner . clawein@gmail.com

 

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En mi cabeza

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En mi cabeza

¿Cómo es que no sentimos todos que unas palabras de las que dependemos nos son de alguna manera impuestas? Es precisamente en eso que lo que llamaron “un enfermo” llega algunas veces más lejos que “lo que llamamos un hombre normal. La cuestión es más bien saber por qué es que un hombre normal”, llamado normal, no se da cuenta de que la palabra es un parásito, que la palabra es un enchapado, que la palabra es la forma de cáncer de la que el ser humano está afligido. J. L.

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La anorexia , un encuentro en red

ana y mia
anorexia

El fomento de la anorexia y la bulimia en internet, es el título de una de las tantas publicaciones que se encuentran en la red. La misma, luego de una pequeña descripción de la afección, señala una alianza entre internet y la anorexia y la bulimia.

“la anorexia y la bulimia han encontrado un buen aliado en la Internet para promoverse”

No es ingenua la construcción de esa frase, pues no habla de una cita entre las jóvenes a través de internet, sino entre la entidad “anorexia y bulimia” con el fenómeno internet, planteando realidades absolutamente abstractas. Este planteo deja de lado a cada una de las jóvenes que participan allí, y  no toma en cuenta  lo que en ese encuentro tienen para decir.

Así mismo es llamativo que se utilice el término: “alianza”: hace un tiempo comentábamos en  una nota titulada: Guerra contra la depresión esta forma de mostrar las cosas. ¿Por qué será que estos malestares en la cultura despiertan un lenguaje bélico? ¿Qué nos dicen estos malestares que hace pensar  en alianzas y enemigos?

El rechazo a la comida atraviesa las épocas: desde las descripción del médico Charles Lasegue (1816-1833, a fines del siglo XIX hasta los blogs de Ana y Mía de nuestro siglo. Ayer se las llamó santas, brujas o histéricas, ahora son ellas mismas las que se nombran, se llaman: Princesas.

En otras épocas la indicación para la cura era el aislamiento, hoy cuando se reúnen en la red se las acusa de aislarse. ¿Qué estarán diciendo esas princesas que resulta tan provocador… quizás tan provocador que no se pueda escuchar? Hacerle la guerra al malestar, luchar contra él, establecer alianzas, no permite pasar a otra cosa, pasar a otra cosa sería, por ej, darle un lugar a lo que insiste en tanto expresión, al menos para comenzar.

 

 

 

 

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La trampa del pasado

Lina Meruane
Lina Meruane Sangre en el ojo

¿Cómo pensar nuestro pasado? cómo tomar los recuerdos que nos marcaron, lo acontecimientos que a veces nos persiguen?

Un fragmento del reportaje a la escritora Lina Meruane publicado en la revista Ñ, sugiere una vía, compatible con la práctica analítica-

Lo autobiográfico en un texto es una trampa. Trampa para el lector cuyo acto de entrega al relato lo lleva a convencerse de que todo lo que se le cuenta es verdadero. Trampa también para el autor, que a veces desconfía de su imaginación y del poder simbólico de la palabra, o dele. Yo, que siempre he estado más cómoda en la ficción, porque la ficción ofrece libertades que la memoria parece no permitirnos, me pregunté qué hacer, es decir, cómo narrar un episodio dramático que mi pasado me ofrecía. En un momento pensé que escribiría una memoria pero abstenerme de la ficción me impedía hurgar en lo que estaba detrás del evento, y que de pronto era mucho más importante ga el poder de su texto en el hecho verídico que lo sustenta, si ese es el caso.

Para seguir leyendo clik aquí

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El amor de la infancia?

El amor aparece de diversas formas y está atravesado en cada época de la vida por singulares pasiones, incluso en la infancia que se ha querido a veces tan inocente!!

¿Pero qué quiere decir esa "inocencia" "infantil"?

El video que sigue despliegua con  mucha intensidad esta pregunta.

 

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Santa Ágata, segunda tertulia, algunas preguntas

Algunas reflexiones  a partir de la segunda Tertulia que tuvo lugar el 20 de abril

¿Cómo se recibe  un cuadro? Se ha dicho que en la bandeja están representados los senos de la santa, aquellos que le fueron cortados. Sin embargo el saber popular ha puesto allí, pan, fiesta, campanas y exquisitos dulces, lo cual nos hace señas acerca de los efectos del cuadro. Ese saber, ese: "se dice"  nos da un pista interesante sobre el tema de las  referencias, sobre su tiempo y su lugar. ¿en donde está el "dato"  a partir del cual pudimos ver pechos en la bandeja pintada por Zurbarán? ¿Cuándo -en qué tiempo- y dónde se crea el apoyo para presentarlos como pan, dulces?

¿Cómo a partir de la historia personal que sabemos de alguien, a veces s se ha creido poder explicar su presente, (malestares, síntomas etc) ,como si fuera un destino?

Quizás la cuestión es: ¿Cómo entramos, nosotr@s,  en el cuadro?

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Santa Agata y el saber popular

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La Nasa va al cine: 2012

2012
2012

En los primeros días de este año la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) publicó la lista de las siete películas de ciencia ficción más absurdas según las teorías científicas, informa The Sunday Times. Este gesto nos sorprende pues hasta ahora las relaciones de la ciencia y la ficción gozaban de cierta informalidad. ¿Por qué la Nasa, un organismo gubernamental, estaría tan interesado en lo que se ha llegado a nombrar como un género “menor”?

Se dice que la ciencia ficción sueña con la ciencia o el futuro de la misma: los robots de Asimov o las paredes de La Pradera de Ray Bradbury, habrían sido los adelantados que presagiaron la existencia actual robot -ayudante, o las modernas casas inteligentes

Así, los críticos de arte miden la calidad de la obra según su grado de cercanía con la “realidad científica”: el acierto de un relato radica en la concordancia entre el hecho profetizado y el realizado. ¿Por qué pedirle a este género de ficción, ya sea en el cine o en las letras, la prueba de realidad? ¿Por qué debe adivinar el futuro y acertar? En tren de desplegar estas preguntas indaguemos la relación entre ciencia y ficción-

La ciencia de la ficción -y la ficción de la ciencia- se articulan por anticipación, término que designa “el hacer que algo suceda antes del tiempo señalado o esperable”. Advertimos que no se trata de un elemento de adivinación sino de acción. La anticipación no es la previsión o vaticinio de la acción, pues tratarla así implicaría una delimitación del tiempo en categorías tales como pasado, presente y futuro, que dejaría de lado el tono inquietante de la temporalidad de la que se trata en la ciencia ficción, la cual nos coloca más cerca del acto mismo. Los relatos de la ciencia ficción producen la realidad de la ciencia y son ,a veces, el puntapié inicial de la invención. Quizás la Nasa no deja de captar la performatividad de la ciencia ficción, o sea: que al decir (contar, relatar) hace, y más allá de la verosimilitud, puede ser certera y efectiva. Tomemos nota que el primer título de la lista confeccionada por la Nasa es: “2012” película que trata sobre ¡el anunciado fin del mundo según el calendario Maya! Que los especialistas de la Nasa la designen como la más absurda ¿intentará contrarrestar la efectividad de esa falsedad que según ellos se desprende del argumento? La eficacia performativa, que según el filósofo del lenguaje J. L. Austin (Como se hacen cosas con las palabras)1 no proviene de la verdad, sino de las circunstancias, del contexto. Parece que algunos especialistas han notado que las palabras hacen cosas, producen , fabrican el mundo en qué convivimos y que en ciertos contextos, una fantasía del fin del mundo podría ser muy eficaz.

claudia weiner clawein@gmail.com

 

(1)"La promesa performativa de la ciencia Ficción", Claudia Weiner, revista Artefactos, de la elp, N°1

 

 

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Ser madre... ser padre?

El matrimonio igualitario puso de manifiesto que ser padres o madres no está unívocamente ligado a un género. Sin lazos biológicos y sin coacción, la familia se convierte en un modo en que las personas se acercan y se elijen Notemos que las funciones “padre” “madre” se nos presentaban atadas a distinciones biológicas, las parejas de la semejanza, el matrimonio sin distinción comienzan a mostrar que puede ser diferente

 

La familia ha dejado de ser un lugar sólo destinado a perpetuar las instituciones cuyas teclas están en manos del poder. Se revela como una forma de acercarse y elegirse de las personas, para amarse y cuidarse. Acaso la noción de familia antigua se vea renovada con estos acontecimientos, acaso los hombre y la mujeres, los hij@s de cualquier tipo de pareja, reciban el aire fresco de este acontecimiento social.

 

Los invitamos a ver el video, más abajo de este texto.

 


 

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Chiquititas

 

A veces una muerte se lleva consigo algo de sí, ese "sí" es el de aquel que quedó como sobreviviente, un amigo, un hermano, un hijo, una madre, aquel que quedó vivo y con la muerte de ese ser, perdió algo de "sí mismo" .Ayer la noticia de la muerte de una actriz, Romina Yan recorrió los medios de difusión, en especial la red, se dijo que fue la noticia mas twiteada. Este hecho muestra que la perdida que ocasionó traza un "si" del lazo social, "un sí mismo" a la vez pulbico y privado , compartido y a la vez particular, muestra que el sí no es ni propio ni ajeno, y que se hace escuchar en la red.¿Qué se llevó la actriz de Chiquitas del "si" de una generación?

para muestra...clik aqui

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"El artificio de un deseo" Claudia Weiner

híbridos
híbridos
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El artificio de un deseo

El artificio de un deseo

¿Por qué sueñan los humanos con ovejas eléctricas?

Claudia Weiner, analista integrante de “Escucharte”

 

 

 

La escritura es un artificio. El real no aparece más que por un artificio,

un artificio ligado al hecho de que hay palabra e incluso, el decir.

Jacques Lacan

 

 

La época actual, la posmodernidad tiene un aspecto arrasador, el sistema económico parece que se ha independizado, tal que ha dejado de un modo demasiado claro al ser humano de lado. Lo cierto es que la sociedad, en parte, se redefine diariamente mediante la alta tecnología, y se prevé poco a poco la posibilidad de crear vida inteligente no biológica. Con una computadora se puede llegar a traducir cualquier problema en estadísticas. En estos tiempos tecnológicos la máquina más importante es el mismo sistema económico. Se dice que la humanidad es una especie en extinción, sin embargo la subjetividad subiste por alguna interesante razón.

 

El atravesamiento mismo del cuerpo por parte de la ciencia hace caducar para el ser humano la noción de “natural”. Contra el prejuicio más común, lo humano no es lo natural, por el contrario lo específicamente humano es, cada vez más, lo artificial. ¿Acaso la lengua, el lenguaje que habitamos es natural? ¿No es justamente el lenguaje la primera máquina con la que debemos tratar? Una máquina que nos atraviesa constituyendo la subjetividad. Jacques Lacan a partir de un una noticia sobre una particular inseminación artificial destaca “el carácter profundamente artificioso de lo que hasta ahora se ha llamado la naturaleza”. El lenguaje tiene algo maquinal, inerte tanto es así que las computadoras se generan a partir de un lenguaje. En una entrevista Temple Grandin , quien se define como autista, declara tener pensamiento visual, dice su forma de pensar es asociativa y no lineal. “Es como hacer surf en la World Wide Web”

 

Podríamos enumerar, hacer una lista de las condiciones, de las características de este sistema actual, la globalización, el desarrollo tecno-científico, la clonación, la libertad en la sexualidad, estudiar toda una época tomando todas o cada una de estas perspectivas: económica, sociológica, política cultural. ¿Pero cómo abordar la posmodernidad desde la singularidad? Cuestión que nos interesa pues es así como se presenta: por un lado en la vida de cada quien, que vive a su modo su época, su contexto cultural, y a la vez la vida de cada uno es el lugar de manifestación de un momento social.

 

Cada quien se atraviesa en el lenguaje y su vida es el artificio posible por ese atravesamiento, cada época se vive en la singularidad, el lenguaje es causa de la singularidad social. La clásica oposición individuo-sociedad está perimida y es inoperante frente a la subjetividad y esa oposición es un problema porque ubica a la sociedad como responsable de lo que le ocurre al individuo. La subjetividad planteada por el psicoanálisis da un salto al respecto: Jacques Lacan rompe con la oposición objetivo-subjetivo, en la que se supone que la subjetividad es patrimonio de de una interioridad individual, “, (…) es que lo subjetivo no esta del lado del que habla. Lo subjetivo es algo que encontramos en lo real”

¿Como se presenta esa estructura subjetiva? Con palabras, con lenguaje, palabras actuales que pasan a través de nuestro cuerpo.

 

Tomemos una de las tan mentadas presentaciones posmodernas: los desarrollos tecno-científicos. ¿Quién no está tocado por ellos? La antigua oposición naturaleza-cultura, hoy se presenta como la relación carne tecnología, o humano-máquina, o cuerpo-robot. Desde el implante dental, el marcapasos o el dispositivo intrauterino hasta la psicocirugía se despliega la pregunta a cerca de qué es lo humano. ¿Acaso esos elementos no son parte del cuerpo? ¡Pero quien decide qué porción de materia es un cuerpo! Lo que eran viejos opuestos han devenido los términos de una articulación: El cybor, término inventado en 1960, es una combinación de organismo articulado y máquina, una entidad híbrida, distinta de sus predecesores humanos o maquinales como el robot. El primer cyborg definido como tal fue un ratón de laboratorio al que se le implantó una bomba osmótica para inyectarle sustancias a un ritmo controlado. Incluso la red virtual puede concebirse como un gran cyborg, miles de mentes interconectadas a través del espacio cibernetico. El cyborg dice sobre el estado actual de las referencias, sobre la caída de ideales y saberes preestablecidos, en tanto, como lo propone Donna Haraway: “Un cyborg es un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción”

 

Los elementos cyborg que la ciencia ficción propuso, en personajes tales como Robocop, hoy son difundidos en el mercado tecno-científico, elementos como los electrodos que se introducen en el cerebro mediante la psicocirugía, los ojos artificiales, el Implanon, (dispositivo anticonceptivo subcutáneo) afectan la materialidad del cuerpo y la manera de sentirlo y de percibirlo, de hacerse cargo de él. El nuevo tratamiento del cuerpo da lugar a nuevos interrogantes ¿En qué parte del cuerpo reside nuestra identidad? ¿Cómo queda afectada ésta al reemplazar partes de nuestro cuerpo? ¿Podemos desprendernos de parte de nuestro cuerpo y seguir siendo nosotros?

 

Las producciones culturales son la superficie performartiva de la subjetivad, es decir, en esas producciones se concreta el devenir social-singular, razón por lo cual solemos encontrarnos en literatura y cine lo que luego nos invade por los medios masivos de información.

En la literatura infantil encontramos un antecedente, diferente del cyborg, cuyas diferencias dan cuenta de las modificaciones del discurso que construye el lazo cultural: Pinocho, un muñeco de madera que se humaniza por el deseo del padre. El relato de Pinocho y Gepetto nos acerca una clave respecto a la pregunta por lo humano en determinado caldo cultural, en el contexto del cuento el deseo y el amor de un padre y un hijo son lo que constituyen lo humano. El relato plantea como Pinocho se convierte en un niño de verdad, él deja su materialidad de madera para convertirse en un ser de carne y hueso. Pinocho adviene un niño, su cuerpo de madera se transforma en uno de “verdad” de carne y hueso por el amor al padre. No se trata de la hibridez, ni de la articulación, ni de espacios fronterizos de superposición, sino de la marcada separación de los opuestos. Sólo ese determinado tipo de amor, marcado por el arrepentimiento (Pinocho se hace “bueno” y deja de mentir), le dará ese carácter de humanidad. La canción infantil que alude la historia nos señala el corazón como lugar reservado a la vida humana. Pinocho que había llegado malherido al hospital de los muñecos debe ser socorrido:

 

“Al viejo cirujano, llamaron con urgencia

Y con su vieja ciencia, pronto lo remendó,

Pero dijo a los otros muñecos internados,

Todo esto será en vano le falta un corazón.”

 

El corazón, metáfora del amor, se plantea como la salvación, no es en ese contexto un órgano que se transplante o que se fabrique, en cambio podría ser prestado por otro.

 

“El caso es que Pinocho estaba grave

Y en sí de su desmayo no volvía

Y el viejo cirujano no sabía,

A quien pedir prestado un corazón.”

 

Veamos como se resuelven las cosas

 

“Entonces llegó el Hada protectora

y viendo que Pinocho se moría,

le puso un corazón de fantasía

y Pinocho sonriendo despertó

y Pinocho sonriendo despertó.”

 

Se recurre nada más y nada menos que a la fantasía, la “vieja” ficción no recurre al transplante de órganos ni a la fabricación, sino a la fantasía. Es la pura fantasía lo que únicamente salva a un niño de la muerte, sobre todo agregando un detalle que la canción deja escapar: la fantasía es una solución que conlleva un deseo. Solución que encuentra eco en las observaciones articuladas por Rene Sptiz de las experiencias de marasmo: los bebes por más cuidados médicos que reciban no pueden sobrevivir –al menos en ese lazo cultural- sin un deseo ligado a otro.

 

La relación entre ficción y realidad suele concebirse como una anticipación. Según esta hipótesis, por ej: al imaginar Robocop se anticipan los implantes o los transplantes. En ese planteo se delimitan dos espacios y dos tiempos, uno: de ficción que anticipa y otro real de concreción, lo cual deja de lado que las producciones culturales son hechos de palabra. No hay un exterior ni un después de la escena de ficción, la ficción y la realidad están en tal continuidad que una se incluye, o se extiende en la otra. El lenguaje, las palabras que usamos son el contexto, y no son distintas de los actos, en esta topología singular, las nociones de exterior e interior, tal cual las conocíamos se ven alteradas. Hablar modifica el cuerpo, construye el espacio erótico, modifica y fabrica el lazo cultural, y produce hechos políticos, lo cual cambia la “realidad”. El acto de dirigirse a otro está hecho de palabras que tan poco son individuales, están tomadas del discurso común. Estamos inmersos en lo que Lacan gustó en llamar caldo de lenguaje y sin embargo, a cada uno lo toca una singularidad. Sin ir más lejos… ¿es pertinente decir que cada uno tiene sus recuerdos?

Esta pregunta puede acompañarnos junto a la desplegada por Philip Dick acerca de qué es lo humano, su novela ¿Sueñan los Robots con ovejas eléctricas? fue llevada al cine bajo el título Blade Runner.

 

En un planeta Tierra del año 2040, en donde ya casi no quedan animales que no sean electrónicos, Rick Deckard un cazador de bonificaciones, recibe recompensas por “retirar” replicantes, se trata de modelos muy avanzados de androides que se han convertido en un peligro para los humanos que lo fabricaron. En su cacería se topa con la joven y bella Rachel, de quien descubre que es un androide, descubrimiento doble, ya que Rachel desconocía su condición. Una particular característica en su fabricación le otorgaba una cualidad excesivamente humana: Le habían sido implantados recuerdos de otra mujer. Así es como Rick Deckard, el cazador le revela su condición, revisa en los archivos de esos recuerdos implantados, que Rachel nunca había dado a conocer, por ejemplo siendo niña, un episodio de juegos eróticos con su hermano. Al mencionárselos Deckard, Rachel comprende que esos recuerdos, tan íntimos, tan secretamente guardados no le pertenecen. Ante el descubrimiento, el espectador ve caer unas lágrimas por el rostro de la joven. ¡Qué expresión tan “humana” en contraste con su ser replicante! Este detalle está al servicio de evocar la pregunta ¿qué diferencia lo humano de lo que no lo es?

Pero… ¿el tener recuerdos de otro la hace menos humana? ¿Acaso los humanos son dueños de sus recuerdos? ¿Cómo sabemos que algo que recordamos como experiencia propia no es lo que alguien nos dejó saber? El recuerdo no es algo de lo que podamos ser dueños y controlar. Sigmund Freud en su artículo: “Recuerdos Encubridores” , demuestra como los recuerdos no son una copia fiel de la realidad objetiva, sino que están construidos con retazos de distintas escenas, de épocas distintas de la vida, según la fantasía y los avatares del deseo, es decir no dejan de ser del otro.

Precisamente el que los recuerdos, los sueños, los deseos no sean propios es lo que les da ese carácter humanos, no son controlables, no son solitarios, tienen carácter social y son impredecibles. Se trata de lo más singular, es decir la propia ajenidad.

A poco de comenzar la historia Rachel, la replicante pondrá en cuestión la humanidad Rick Deckard, una vez mas el cazador resulta cazado, ¡como puede ser que un humano desee un androide? La historia deja en suspenso la condición humana del protagonista. El cuerpo de cada quien no es natural pues está articulado por algo tan artificial, tan maquinal como el lenguaje, frases, palabras, letras, fonemas, suspiros, tonos, silencios o intervalos que se combinan de muchísimas maneras que nos permiten vivir, amar y sufrir. Lejos estamos de una hipotética naturalidad.

La cuestión que despliega Blade Runner no se limita a la del deseo de los replicantes, sino que nos señala la condición no-natural, social, y por ende el artificio de un deseo tan “humanamente” artificial y “maquinal”.

 

 

 

 

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El amor de la infancia.

Freud, Lacan, señalaron que el amor de transferencia es tan genuino como cualquier amor. Quizás podemos tomar esa indicación para mirar el amor de la infancia: el amor de cada niño, el amor de la madre... Cada amor presenta sus alegrías, sus dolores, y su ubicación en un lazo social. 

Los invito a ver este video que nuestro amigo Gilberto Fuentes Peña nos hizo llegar. Este video,  en unos pocos minutos, presenta el desgarro de un corazón y el consuelo final, en otros brazos

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Me rompió el corazón

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¿Que es lo traumático?Claudia Weiner

 

Cuando una persona se acerca a un analista puede hacerlo de distintas maneras, y por diferentes motivos, son muchas las circunstancias de la vida que llevan a alguien a la puerta de un consultorio, pero todos y cada uno tienen algo para decir, aún si no pueden, no quieren o no saben como decirlo. No sólo la primera vez, incluso ocurre que muchas veces no se encuentran las palabras apropiadas que expresen lo que se siente.

Como sea, y luego de estas primeras indicaciones, se hace evidente que en un análisis se trata de decir. ¿Entonces el análisis es sólo pura palabra? ¿De qué forma ese decir transforma el malestar, le permite a una persona que se analizó pasar a otra cosa? “Sólo palabras” Ese sólo, que insinúa que las palabras serían demasiado poco, merece al menos un comentario.

La palabras -dicen sus detractores- son puro bla bla,. ¿Cómo podrían entonces ser tan eficaces?

Una palabra conlleva una emisión de voz, un tono que la coloca en el aire, una intensidad que toca los oídos de quien la escucha y quien la dice. Además una palabra vibra en el cuerpo que a la vez es su receptor y su instrumento. Arrastra la temperatura y el pulso de la piel y de los órganos que recorre hasta decirse. En ese sentido puede decirse que la palabra es un acto corporal, que además suele acompañarse de gestos y de un concierto de movimientos que dibujan la coreografía de cada acto de palabra.

 

Freud señaló la marca de la civilización en el momento en que el insulto sustituye a la bofetada. Dicho señalamiento que no deja de mostrar el costado hiriente del lenguaje. En el otro extremo el hechizo, también fabricado de palabras, suele ser un medio de atrapar el amor.

 

Estas breves reflexiones dan cuenta la materialidad de la palabra. Que el psicoanálisis, los psicoanalistas y los analizantes, apuesten a su eficacia para curar no debe distraernos del poder que porta también para enfermar.

La invención del psicoanálisis es la propuesta de que el lenguaje es un parásito, un extraño, un intruso que nos constituye. (En la escuela primaria aprendimos rápido a definirnos como animales simbólicos, a algunos se nos pasó de largo la enormidad que ello implica ) El lenguaje en sus diferentes registros imaginario, simbólico y real, nos engendra, y al mismo tiempo nos traumatiza. Si bien con la teoría analítica nos hemos encargado de de propagar la idea de un “trauma infantil” , es hora de detenerse para aclarar que los parientes cercanos de la infancia (los familiares más próximos) no son ni los más importantes ni los únicos productores de traumas. El trauma está en la vida que nos rodea, es el lenguaje mismo -eso que Jacques Lacan llamó alguna vez caldo de cultura- lo que nos golpea y nos agujerea, las palabras dichas y escuchadas, las tablas de multiplicar, las imágenes del cine, el aroma de una flor, o de un supermercado. La cadencia de una canción. Una fuerza constante, cuyo golpe no sólo nos daña, tambien nos hace soñar, pues por la función de la palabra en el campo del lenguaje nos es posible desear y realizar los deseos. Conviene recordar la interesante composición del termino “trauma” , cuyo significación ha tenido tanto prensa, y en cuyo nombre tantos sentimientos de culpas se han propiciado.

Trauma, término utilizado por Freud en alemán es muy parecido a Traum, sueño. Esa cercanía nos inspira para decir que a veces el lenguaje, a la vez que nos hiere nos invita a soñar y a desear. A veces puede ocurrir que una persona afectada por un “trauma” llegue al análisis para saber sobre sus sueños, pues se ha percatado que saberlo puede indicarle una forma de vivir.

 

 

 

 

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Acerca del crimen "del" padre.

capítulo de mujeres asesinas
capítulo de mujeres asesinas

Nuestra vida es un tejido, un caldo de cultura donde conviven distintos saberes. Mientras el amor a  la ciencia crea  una celula artificial, otros amores cuestionan y ponen en juego la pregunta sobre la paternidad. En en se marco los invitamos a leer un artículo acerca de un caso ocurrido en abril del año 2000, en el que dos hermanas matan al padre. Como no podía ser de otra manera la ficción, tambien tomó nota del caso, dando clik en la imagen podran ver la primera parte del un programa de tv, que inspirado en esos acontecimientos.

para leer el artículo clikc aquí

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Las hermanas Vasquez, el crimen del padre

Las Vásquez, el crimen del padre
Claudia Weiner (1)

 

El 27 de marzo de 2000, en una casa del barrio de Saavedra, Juan Carlos
Vásquez moría, a causa de un corte en el cuello, recibido de manos de
Silvina Vásquez con un chuchillo Tramontina. En esa misma habitación se
encontraba Gabriela Vásquez.
Datos así no alcanzan a la ley para dictar sentencia. No bastan una muerte,
un arma implicada, ni la mano que la sujetó. Se necesitan móviles, motivos,
declaraciones, esclarecimientos, testigos que hablen y armen un tejido
de relaciones a fin de establecer tal crimen.
Lo ocurrido en esa casa del barrio de Saavedra da que hablar. Lo que se
dice importa en tanto configura distintos públicos que no sólo con sus versiones
intentan explicar los sucesos sino que dan la idea del contexto en que
las distintas perspectivas se diseñaron.
Si los hechos atravesaron el ámbito familiar, el de la comisaría y del tribunal
es porque afectan el tramado discursivo, el contexto cultural del público
que al mismo tiempo produce.
Los medios de comunicación destacan desde un principio que se trata de
dos hijas y un padre: “Dos hijas, dos hermanas matan al padre”, es la alarma
que suena entre los titulares de los diarios de la última semana de marzo
de 2000.

El cuadro del crimen
“Sangre en las paredes, en el piso, en los muebles de cocina, sobre los
parlantes, en una botella de whisky y diluida en distintos recipientes. Velas y
vasos con agua distribuidos en toda la casa. Excrementos y pis en el corredor.
El agua que corría de las canillas y cirios por toda la casa... En un rincón,
pelos cortados, pocillos con agua detrás de las puertas, folletos religiosos,
una Biblia ensangrentada con versículos subrayados abierta en el salmo
120. Sobre la mesa, un papel que envolvía restos de medialunas y un disco
de la Misa Criolla de Ariel Ramírez con la cubierta pringada  de huellas dactilares
rojas. Sobre un plato de madera, se encontró un almanaque de Transmutar
con la imagen de una virgen y un pequeño retrato de una mujer en
blanco y negro.
Tendido sobre el piso, en un desnivel entre la cocina y el living yacía el
cuerpo desnudo del hombre de 50 años que, con un su mano derecha se agarraba
a la columna de la escalera. Su cuerpo había recibido un centenar de
cortes, uno de los cuales le rasgó la carótida y lo desangró; otros, en su torso,
dibujaban un círculo y un triangulo entrelazados. A su rostro que estaba
desfigurado, además de los ojos le faltaban pedazos de carne.
Silvina de 21 años, desnuda con un cuchillo Tramontina hacía cortes sobre
ese cuerpo y con voz de hombre tronaba a los policías:
“–Váyanse de acá. Esto no es real. Ya le saqué el demonio a mi papá y
ahora tengo que sacárselo a ella”. Apuntando a Gabriela la otra joven de 27
años, vestida sólo con una remera ensangrentada, acurrucada contra la pared,
con sangre en las manos, golpes y cortes en el rostro y el cuello.
Las puertas y las ventanas estaban cerradas pero cuando la policía llegó,
a causa de las denuncias por ruidos molestos hechas por los vecinos, vio, a
través de las puertas de metal trabadas con cuatro llaves, lo que ocurría.

 

 

Los diarios varían; para Clarín fue tras una rendija que los policías alcanzaron
a ver cuando el hombre era apuñalado por su hija menor. Página 12
informa que convirtieron la cerradura de la puerta en mirador, desde allí vieron
a un hombre vivo, primero de pie, después arrodillado.
Por la investigación realizada sobre el cadáver, Juan Carlos Vásquez cae
muerto lentamente. Asiste al homicidio el custodio policial. Es la primera vez
que sucede en la historia. Asiste y ve al hombre parado y a la muchacha matando
a su padre.
–“Yo escuché a un hombre” hablaba Silvina, –pero no era una mujer era
“el Purificador” . Decía todo el tiempo: –“Satanás, el diablo”. Decía que él
era el Purificador.
–“Nunca nos vamos a olvidar de lo que encontramos al llegar. Nunca en mi
vida como policía había visto una cosa parecida. El horror de esta casa sólo es
comparable a las películas norteamericanas que muestran esos crímenes demenciales.
Un hombre muerto y desfigurado. La más chica parecía una fiera.
Tratamos de esposarla y no podíamos porque estaba en una crisis emocional
incontenible. Gracias a Dios, logramos sacarle el cuchillo de la mano, porque
podría haber matado a su hermana o se podría haber herido a ella misma”.
Casi todos los integrantes del grupo policial sufrieron un fuerte estado depresivo
después de estar en el hogar de la familia Vásquez.
Santángelo, un agente que entre sus compañeros está considerado un
hombre de acción, estacionó su moto en el frente del departamento y se
acercó caminando con tranquilidad, pero alerta. Tocó el timbre mientras escuchaba
rezos cada vez más altos. De pronto, desde el interior oyó una voz
grave y masculina que le gritó:
–“¡Váyanse! Sal, Satanás. Dejá el cuerpo de papá”.
Entonces, Santángelo asomó su mirada hacia el comedor y sintió que entraba
en el infierno.
Juan Carlos Vásquez estaba muerto, desnudo, yacía boca arriba en el piso,
con todo su cuerpo herido y el rostro desfigurado. Arrodillada sobre él, su
hija Silvina le clavaba una y otra vez el cuchillo de cocina Tramontina en lo
que le quedaba de la cara, mientras, con la otra mano pretendía arrancarle
algo de las entrañas y escupía restos de lo que parecían partes de su padre
arrancadas a mordiscones. En tanto Gabriela, la mayor de las hermanas, lucía
en trance sentada sobre un lago de sangre con tajos en la cara y un tremendo
golpe en la espalda.


El oficial Santángelo rompió el vidrio y abrió la puerta. Pero no estaba
preparado para tanto horror. Sin poder contener las convulsiones se arrodilló
casi descompuesto, gritando para alertar a sus compañeros.
Un principal tomó coraje y la encaró con unas esposas pero Silvina parecía
el mismo demonio y le arrojó un cuchillazo. El policía retrocedió y volvió
a la carga y la estudiante, diabólicamente poderosa, lo arrojó de un empujón
a cinco metros de distancia. Los compañeros del principal lo vieron palidecer
en el suelo encogido de hombros. Entre cinco, después de forcejear,
lograron esposar a Silvina. La pusieron en una camilla junto a Gabriela. Atadas
con fajas, las cubrieron con frazadas y las sacaron en una ambulancia. A
los ojos de los investigadores las dos hermanas salieron de la casa “como poseídas”.

El horror impide precisar cuál fue el mirador de la escena: tras una rendija,
por una cerradura o a través de las paredes cual si fueran transparentes,
la policía vio los últimos cortes que le hacía Silvina a Juan Carlos Vásquez.
Lo cierto es que cuando lograron derribar las puertas que los aislaban
del exterior, el hombre ya estaba muerto, y Silvina se abalanzaba sobre Gabriela
para cortarla también a ella. Las pocas frases dichas por Silvina quedan
repicando:
–“Váyanse de acá. Esto no es real. Ya le saqué el demonio a mi papá y
ahora tengo que sacárselo a ella.
–Esto no es real. Mamita, mamita, ahora papito va a volver a ser bueno.
–¡Váyanse! Sal, Satanás. Dejá el cuerpo de papá.
–Ahora sí vengamos a mamita Ya le saqué el demonio a papá, y ahora se
lo voy a sacar a ella. Ahora sí papá va a ser bueno.
–Váyanse. No tienen nada que hacer acá”.
De este modo la escuchó tronar la policía, con voz de hombre, mientras
intentaba dominar su fuerza descomunal.
Chocando con la intensa resistencia de Silvina que los medios no tardaron
en imputar a la posesión, las hermanas fueron transportadas en ambulancia,
en primer término al hospital Pirovano, en el cual Gabriela fue atendida
en terapia intensiva. Luego fueron llevadas al Hospital Neuropsiquiátrico
Braulio Moyano y alojadas en la unidad penitenciaria N° 27 en celdas separadas.
Algunos meses después ambas fueron declaradas inimputables, si
bien luego, la sentencia final de enero de 2001 dictaminó que Gabriela era

.

inocente, y aunque se consideró que Silvina fue quien mató a su padre fue
declarada inimputable, debiendo permanecer internada. Gabriela en cambio
salió del Hospital y en los últimos dos años se ha presentado, por lo menos,
en tres programas de televisión donde ha sido entrevistada.
Si bien la hipótesis de la posesión demoníaca, tan difundida, se apoyó en
determinados signos: la fuerza con que Silvina rechazó a la policía, sus palabras
y la voz de hombre con que las profirió, se sabe que el prestigio de tal
creencia se remonta en el tiempo, baste si no recordar cuánto de lo desconocido
sucumbió en la hoguera.
Los diarios y revistas anunciaban esos días “las hermanas satánicas”, donde
el adjetivo venía a calificar rápidamente la relación fraternal, lo demoníaco
cierra así con su significación general, lo particular del suceso.
Los dichos de Silvina no nos indican qué es para ella el demonio, pero
dicen de cierta movilidad, eso cambia de lugar, pasa por los cuerpos y los modifica.
El demonio, sea lo que sea, entró al cuerpo del padre desplazándose
desde allí al de Gabriela, provocando cambios que los cortes intentan revertir,
se trata de extraerlo de los cuerpos, no de matar al padre. Que hayan sido
cortes y no puñaladas, como las pericias lo señalan, podría mostrarnos
qué operación se intentó: se trataba de abrir la superficie para extraer el motivo
de su transformación.
Silvina estaría en lo cierto cuando le aclara a la policía: –“esto no es real”.
“Real”: sería esa categoría en la que la salvaguarda policial no podría inmiscuirse,
puesto que ese no sería el padre, sino un cuerpo que habita el demonio,
por eso los uniformados están de más: –“Váyanse de acá. Esto no es
real. Ya le saqué el demonio a mi papá y ahora tengo que sacárselo a ella”.
La intervención de Silvina no precisó de una orden de allanamiento, las
transmutaciones ocurridas se trazaron en los cuerpos delimitando el terreno.
En esta línea mencionemos un dato que no dejó de sorprender al periodista
mientras realizaba una entrevista de televisión:  Gabriela Vásquez contó
que horas antes del crimen habían tomado, instados por Silvina, un líquido
purificador de pisos y alfombras adquirido en Transmutar, un dato a tener
cuenta si recordamos que Silvina decía, cuchillo en mano mientras entraba
la policía, que ella era El Purificador.
Para otros más incrédulos y desconfiados, el responsable no era el demonio,
sino la idea inoculada en Silvina por Transmutar con fines comerciales.
Aunque con la investigación se determina que Sergio Etecheverry, su director,
no estaba implicado en el asunto legalmente, al comienzo la hipótesis
que manejan los investigadores se dirige al centro alquímico al que habrían
acudido primero Gabriela y luego Silvina y del cual se encontraron folletos
en la casa: eran indicaciones para un procedimiento de purificación.
Según esta conjetura habría un tercero que indujo al crimen y el culpable,
en esta versión, era un instigador externo que los precipitó en semejante espanto.
La causa queda fuera, se engarza bien y fácil, haciéndose guardiana
de la familia inocente contra la estafa social. Sólo para subrayar esta posición,
transcribimos el párrafo que sonaba en off, dirigido al público televidente,
con el que finalizaba la entrevista citada.
“Esto es para advertir a los que nos están viendo y a los que no nos ven,
para que se lo cuenten, se cruzan ciertas puertas y a veces, sin saberlo se puede
entrar en un infierno que termina de este modo. A veces en busca de soluciones
o porque no encuentra otras, a veces uno cruza un negocio aparentemente
muy inocente donde, aparentemente se venden elementos de santería,
elementos alquímicos y, bueno, empezó así la historia y terminó así con
el relato del policía”.
La actualidad de una ausencia
Las noticias de los diarios alcanzaron a un público más cercano, constituido
por los vecinos, quienes se asomaron puertas adentro.
Durante el allanamiento a la casa de la familia Vásquez no se pudo encontrar
ninguna documentación personal, ni agendas, ni fotos posteriores a
1997, año en que Juan Carlos, Gabriela y Silvina se mudaron a Saavedra.
Se comentó que un mes antes del crimen habían sacado a la vereda  grandes
bolsas de residuos que parecían contener papeles, lo cierto es que entre los
objetos, el día del crimen, se encontró un retrato en blanco y negro de la madre,
Aurora.
De ella pueden hablar los vecinos de Lomas del Mirador,   quienes coinciden
en distintos diarios en asegurar que después de su muerte todo se vino
abajo. Cuando en 1993, Aurora falleció a causa de un coma diabético, Juan
Carlos, Silvina y Gabriela se mudaron a un departamento más pequeño en
el mismo barrio recluyéndose, sin ver gente, no salían y fue tirado todo aquello
que pudiera evocarla. Sin embargo, la madre no dejaba de estar presente,
ya que según los vecinos, Silvina culpaba a su hermana mayor de su
muerte, ocasionando peleas y conflictos en la familia. Dicen que Silvina y su
madre tenían una relación muy estrecha y que ella quedó muy afectada, a los
14 años, tras su muerte. Por nuestra parte tomemos nota de lo dicho por Silvina:
–“Ahora sí vengamos a mamita. Ya le saqué el demonio a papá, y ahora
se lo voy a sacar a ella. Ahora sí papá va a ser buenito”.
Señalamos simplemente la participación del “mamita” entre las pocas
frases que conocemos de Silvina.
Hay acuerdo en que Aurora, como su nombre lo señala, está en el principio
de los problemas familiares; para los vecinos, entrometidos en la intimidad
familiar, la causa es Aurora, la culpable Gabriela.

Los eslabones del desencadenamiento

Volvamos a lo hechos, en una entrevista Gabriela reconstruye frente a las
cámaras cómo llegaron a ese momento. El día previo la hermana menor estaba
inquieta, ella y el padre lo habían notado. Fueron tres veces a misa, almorzaron
tarde, a la noche comieron pizza. Subieron a la habitación y leyeron
la Biblia, cada uno, un capítulo de cada salmo. Silvina decía que algo malo
le iba a pasar. Luego los tres tomaron ese líquido. Gabriela cuenta que había
otros líquidos para el cuerpo, éste estaba preparado para las alfombras y
el piso, “era un purificador”. El entrevistador insiste sobre este punto; transcribimos
los tramos de la entrevista en que vuelve sobre esta cuestión:
Gabriela: –También está el tema del líquido purificador que era para los
pisos y puede ser que sea el desencadenante. Silvina decía que teníamos que
tomarlo.
–¿Lo tomaron?
–Era lo que hacíamos para tener armonía familiar.
–Tomaron el líquido purificador ¿vos lo tomaste?
–Yo tomé un poquito.
–¿Tu papá se lo tomó?
–Sí. Yo creo que fue el desencadenante de que Silvina haya cometido esa
locura.
–Si yo te digo, agarro un limpiapisos y te digo tomalo ¿vos lo tomás?

.

–Y no, porque es para los pisos.
–Vos no lo tomás. ¿Por qué lo tomaste?
Frente a esta pregunta, Gabriela vacila.
– Y, qué sé yo, en ese momento fue, digamos... (deja la frase sin terminar ) 
–Yo sabía que no era para tomarlo, pero no sé, es hasta el día de hoy...
–¿Tomaste mucho?
–Yo fui la que menos tomó. La que más tomó fue Silvina.
–Y tu papá también.
–Sí.
Insiste:
–Ya, algo estaba pasando, en ese momento para que pudieran haber tomado
un liquido limpiapisos.
Esta es la respuesta de Gabriela:
–Mire, este... eso es algo que no tiene respuesta, fue algo que, fue algo
muy delirante en ese sentido.
Subrayemos que más allá de la especulación que llevaba adelante el programa,
relativa a la estafa comercial cometida por el centro alquímico, el diálogo
ocasiona por sí mismo un interés en el entrevistador que lo hace tomar
otra dirección. Consideremos, en esta vía, la vacilación de Gabriela, su sorpresa
que deja por momentos una respuesta en suspenso –acentuada por la
posición del que entrevista– y que, aunque ella intente cerrar con “algo delirante”,
plantea otra cuestión: ¿Cuál es la concatenación de términos que, según
Gabriela, el purificador desencadena?
Suspendamos por un momento esta pregunta del tiempo de los hechos y
porque se trata de entrevistas televisivas, avancemos en la secuencia hasta julio
de 2003 para escuchar a Gabriela concluir frente a las cámaras.
–“La única respuesta lógica que encuentro, y he leído bastante de la enfermedad
mental que ella padece, esquizofrenia, tienen fantasías, voces, y relaciones
con el diablo”. 
Este diagnóstico en su peculiaridad delata, a pesar de su procedencia psiquiátrica,
cierto matiz satánico pero diagnóstico al fin...nos sugiere la conve-


niencia de recordar para el lector aquellos otros dictámenes que fueron resultado
de los primeros días en el hospital Moyano.
Trastornos esquizofrénico o esquizofreniforme, que coleccionan en cuadros
los signos de la presencia de las hermanas en el psiquiátrico. La esquizofrenia
se exhibe como el reservorio causal: es porque hay esquizofrenia
que hubo crimen, el muestrario semiológico que la fundamenta diluye el alcance
de las palabras, los gestos y los movimientos, deshace, aplanando en
un cuadro sinóptico, el relieve discursivo de los acontecimientos
En junio de 2000, un diario publica el resultado de los peritajes de este
modo:
Hay que ser riguroso: Lucifer nunca fue considerado un sospechoso, pese
a los ribetes extraños que presentó el caso. Según los peritos, el único culpable
de esta tragedia fue la enfermedad psiquiátrica, lisa y llanamente. Silvina
de 21 años presenta un trastorno esquizofrénico (alteración mental grave
caracterizada por pérdida de contacto con la realidad, alucinaciones, delirios
o pensamiento anormal) y Gabriela de 28 padece un trastorno esquizofreniforme
(se parece a la esquizofrenia, pero en este cuadro los síntomas han estado
presentes por menos de seis meses).
El cuadro enmarca la escena dejando afuera a Lucifer: la única culpable
es la enfermedad mental, personaje principal, objetivable ella, que da pie en
el escenario a la entrada de lo legal. En nuestros días, el templo de la autoridad
se ha mudado al hospital. Ni demonios ni sangre: los pactos se escriben
sobre expedientes e historias clínicas. Lejos quedaron los tiempos en que
el horror solicitaba un público religioso.
La Iglesia es muy rigurosa en ese sentido. – “Yo soy el último recurso que
se utiliza, cuando la medicina y la psiquiatría se rinden. Y si bien analizamos
cada caso en profundidad la gran mayoría de los casos en los que las familias
creen que uno de los suyos está poseído, se trata en realidad de autosugestión”.

El fallo del juez declara:
Las dos son consideradas dementes en sentido jurídico.
.
Apacigua aclarando que Gabriela y Silvina
[...] No practicaron un rito satánico ni protagonizaron una conjura exorcista.
Sólo produjeron una sucesión de actos desorganizados, disparatados y
absolutamente psicóticos, que culminaron con la patética muerte del padre.
Es como si los públicos se hubieran transformado, la harina del espanto
se tamiza primero con la ciencia y se acomoda en la nosología, la justicia se
apoya en los peritos, y la iglesia se instruye en psicología.
¿Pero ante quién presentaría el niño bastardo, la nodriza de “El perfume”
 ¿Qué sospecha le suscitaría el niño que no huele?
[...] Imposible –dice el padre Perrier– es absolutamente imposible que un
niño de pecho esté poseído por el demonio. ¿Acaso habla ya? ¿Tiene convulsiones?
¿Mueve las cosas de la habitación? ¿Despide mal olor?.
–No huele a nada en absoluto –contestó la nodriza.
–¿Lo ves? Esto es una señal inequívoca. Si estuviera poseído por el demonio,
apestaría.
–No huelo a nada extraño –dijo, después de olfatear un momento– nada
fuera de lo común. Sólo el pañal parece despedir algo de olor.
–No me refiero a eso. No me refiero al contenido del pañal. Sus excrementos
huelen. Es él, el propio bastardo, el que no huele a nada.
–Está sano. ¿Acaso tiene que apestar? ¿Apestan acaso tus propios hijos?
–No, mis hijos huelen como deben oler los humanos.
–¿Acaso pretendes saber cómo debe oler un ser humano que, en todo caso
(te lo recuerdo porque está bautizado), también es hijo de Dios?
–Sí –afirmó el ama de cría.
–¿Y afirmas, además, que si no huele como tú crees que debe oler (¡tú, la
nodriza de Jeanne Bussie de la Rue Saint- Dennis!) es una criatura del demonio?

El olor que no se deja nombrar ante la nodriza convierte a Jean-Baptiste
Grenouille en un demonio. Sin embargo, expuesto ante el perito de la época
experto en catalogar las almas, Grenouille pasa la prueba. Demonio, Diablo
o Satán son distintas denominaciones para el espíritu del mal; protagonista de tentadores pactos eternos, ángel rebelado y rescatado por las sociedades
del abismo al que Dios lo habría arrojado, para colocarlo justamente
allí donde se presentan precipicios de la palabra.
Podríamos recorrer el corto camino que siguió la justicia hasta declarar
a Gabriela inocente y a Silvina inimputable, con lo que se cerró la causa en
lo criminal, pero un desvío por quienes fueron constituyéndose como público
nos servirá para situar otras versiones de la “culpabilidad”. El suceso de
las hermanas Vásquez fue acogido por el medio psicoanalítico local. Un diario
muy afín al medio psi, publicó por esos días una entrevista a un psicoan
a l i s t a .
Luego de consideraciones acerca del parricidio, de las que valdría dejar resonando
el señalamiento de que tal delito en la antigua sociedad romana era
un crimen que se consideraba imposible, el entrevistado pasa a responder
una pregunta acerca de la posible causa de ese acto.
“En el caso de las dos chicas es muy probable que haya sido la precipitación
final, el pasaje al acto de una estructura delirante, que se va desplegando
durante los años”.
[...] pero lo particular es que se da en una situación familiar donde hay
dos hermanas, y es en conjunto que asesinan al padre. Aunque parece haber
sido una. Lo cual da para pensar que había una estructura delirante compartida,
que no era uno y el otro con otras características, sino que se establece
lo que los viejos psiquiatras llamaban la folie à deux , la locura de dos. Entre
los dos se complementan, generalmente madre e hija, padre e hijo, y se sostienen
mutuamente en un delirio compartido.
Esta breve intervención ilustra el estilo de los comentarios clínicos que solemos
encontrar. Nada desentona en él: pasaje al acto, estructura delirante,
folie à deux ¿A quién, con muchas horas vuelo en los hospitales porteños,
ya sea como practicante o supervisor, no se le ocurriría hacerlos consonar
con el crimen de las Vásquez? “Sí –dirían– esos casos se presentan; el pasaje
al acto, la locura compartida y las estructuras delirantes compartidas –de
las que ya sabíamos– existen, están ahí”. Habría que probarlo... y aún así,
¿qué de nuevo nos permite averiguar? ¿Qué de la singularidad de lo que ocurrió
ese día?
El planteo que se inicia en la actualidad del “pasaje al acto” desciende en
el tiempo hasta la estructura previa delirante compartida.

Periodista: –En este caso, un brote psicótico se manifiesta de golpe. ¿se
puede detectar? porque el día anterior estaban en su vida normal.
–No es fácil detectarlo, porque hay muchos delirios que permanecen encubiertos
dentro de una vida mas o menos ordenada y, además, porque generalmente
estas personas no consultan y a veces los familiares tampoco lo
detectan y mucho más si hay un delirio compartido. De hecho, la psicosis
transcurre durante la adolescencia, puede ser a los 17, 18, 20 años o un poco
más, transcurre silenciosamente para el mismo paciente y para sus familiares.
A veces una escucha atenta, o alguien fuera de la familia detecta algo
que sorprende o extraña, pero es cierto que hay un momento en que se pro -
duce una verdadera ruptura . Por eso, no siempre es fácil detectarla ni en
la infancia ni en la adolescencia.
El lector notará las insistencias en el párrafo anterior, señaladas en tanto
indican un término que sólo puede ser supuesto en un momento anterior: el
delirio, por otro lado inhallable, hay que inferirlo, inventarlo, deducirlo siempre
hacia atrás en el tiempo para que contribuya, eficaz, a las seguridades de
lo “previo” y de allí, quizás, a lo aparente de la prevención. Paradojalmente,
sólo el especialista leería los signos. ¿Su saber experimentado le bastaría? Pero
¿quién lo convocaría en ese tiempo de silencio?
Como una suerte de referente del pasaje al acto, el recurso a la noción de
delirio deja sin tocar la subjetividad, las particularidades, sí efectuadas, en el
acto mismo.
Habría delirio porque cierto teoricismo lo indica, es desde el exterior de las
circunstancias, desde un más allá que debería implicárselo. Más aún, se autoriza
en la llamada experiencia clínica que suele no ser tan firme como para
que a cada tanto un tropiezo no se le escape, como cuando se despega del
texto una frase tal como: se produce una verdadera ruptura ¿A qué vendría
“ v e rdadera” aplicarse a “ruptura”? ¿Por qué no decir se produce una ruptura?
A menos que “lo verd a d e ro” de esa ruptura sea opuesto a lo anterior, es
d e c i r, lo previo conjeturado, al que no podría atribuirse ser “verd a d e ro ” .
Periodista:–Estas personas podían tener su vida normal, un trabajo.
–Hay otros casos que no tienen un fenómeno de desencadenamiento tan
claro, o a veces no se desencadena nunca.
Periodista: ¿en este caso?
–Parece ser el desencadenamiento de una psicosis.
Periodista: ¿En el caso del padre, en este delirio familiar, se lo podría considerar
psicótico?
–Es muy probable. Es más bien probable que hubiera entrado en la estructura
de delirio compartido, de pensar que era alguien poseído, que efectivamente
era impuro, que probablemente haya habido relaciones incestuosas.
Pero más allá de eso, que las haya habido o no, es probable que haya
adoptado una forma delirante, si se dio o no, o si simplemente fueron fantasías
incestuosas, el modo en que parece que todos pensaban y el padre también
lo aceptaba, que estaba poseído por el demonio.
¡Pero una ruptura parece que podría cerrarse con... el diagnóstico! No se
percibe que la fuerza de la ruptura llamada “desencadenamiento” cree las
condiciones de otro escenario, más aún, de otra cadena, que barra con las
especulaciones de la detección fallida.
Pero, aunque quiera cerrarse, la ruptura permanece, y si la lectura la señaló
sorprendida es porque es un término clave en lo que nos ocupa. Regresemos
al 27 de marzo, y recordemos la respuesta suspendida.
¿Cuál es la cadena, que según Gabriela, el purificador desencadena?
El espejo descompuesto
Los medios informan que la policía había encontrado un espejo roto, ubicado
en la planta alta, entre el baño y las habitaciones.
Juan Carlos Vásquez, según dicen, habría visto allí la imagen del diablo.
Periodista: –Ahora hay una parte que vos me contaste y que no me estás
contando. Se rompió un vidrio, y fue un desencadenante. ¿En qué momento
se rompió el vidrio o el espejo?
–Cuando estábamos arriba.
Periodista: ¿Qué espejo se rompe?
–Un espejo que teníamos para mirarnos.
Periodista: ¿En qué lugar?
–Entre las habitaciones.
Periodista:¿Hay un hall y hay un espejo? ¿Silvina dice que ve algo?
–Sí y mi papá le da un golpe y estalla en mil pedazos.
Periodista: ¿Tu papá? Ella dice que ve algo en el espejo.
–Pero no sé si mi papá también lo vio, pero yo no entiendo porqué él
rompió el espejo.
Periodista: Pero tu papá rompe el espejo porque evidentemente algo le
pasaba a tu papá independientemente de la intoxicación.
–Sí.
Periodista: ¿Por qué va y le da un puñetazo al espejo y lo rompe?. ¿Cuando
rompe el espejo, qué pasa? ¿Se corta?
–Sí, se corta un poco la cabeza, pero nada grave, un rasguño, cuando estallaron
los vidrios. Ahí es cuando mi hermana baja y ahí es cuando empieza
toda esta tragedia, ya ahí [...]
Periodista: ¿Tu papá, cuando rompió el espejo, no dijo nada?
–No recuerdo.
Periodista: Pero algo vio Silvina en el espejo.
–Lo que si había antes era una mancha, por eso lo que salió en los medios,
pero eso no significa que esa mancha era la cara del diablo como salieron
diciendo por los medios.
Periodista: Había una mancha en el espejo ¿era de humedad?
–Claro, como cuando uno tira vapor sobre un espejo y uno con la imaginación
de cada uno [...]
La descompostura atribuida a los efectos del líquido ingerido, señalado
por Gabriela como desencadenante, sugiere el camino hacia otra descompostura:
la del espejo. Juan Carlos Vásquez rompe un espejo “que tenían para
mirarse” en el que Silvina habría visto al demonio, luego de lo cual, el padre
da un golpe y el espejo estalla en mil pedazos. El entrevistador afirma
que esta circunstancia lo condenó a muerte ya que, inmediatamente, Silvina
va a la cocina y toma el cuchillo con el que matará a Juan Carlos.
Tal vez sólo se pueda decir que Silvina vio a Juan Carlos Vásquez romper
ese espejo en el que se miraban y a partir de allí, se dirige a cortar el cuerpo
del padre para sacarle el demonio.
El espejo perdió para ellos su función habitual. Ya no fue “para mirarse”:
su superficie en lugar de reflejar la imagen de lo que se presenta, se hizo soporte
de un objeto que se levanta, ante la ruptura, con otra dimensión, para
pasar en el estallido al cuerpo del padre. Nos importa, en lugar de averiguar
qué imagen se abrió en el espejo, destacar de quién fue el gesto que provocó
la explosión. Juan Carlos Vásquez, el padre, presentado como la víctima,
como el asesinado, y cuya intervención permanece velada
Entre los que conocen a Juan Carlos, los comentarios se dividen. Están
quienes dicen que era un hombre tranquilo, trabajador, empleado de una ferretería.
Algunos vecinos, comentan que vivía para sus hijas. Otros afirman
que, al menos con Gabriela, mantenía relaciones incestuosas; los medios lo
insinúan sobre la base de haber encontrado el día del crimen tres colchones
en una habitación y, teniendo en cuenta que al llegar la policía estaban desnudos.
 Tres años después de los hechos en un programa de televisión, ya
citado, un especialista en “familia” lo afirma:
–“El padre es el diablo y el diablo es el incesto [...] amor a Dios.
–“El primer crimen aberrante es el incesto. El infanticidio, no el parricidio.
El comienzo es un incesto. Casi seguro con la hija mayor”.
En la emisión, una extensa dramatización pone en escena para el público
televidente las relaciones incestuosas entre padre e hija frente a la mirada
de la hija menor. La hipótesis podría resumirse en una frase dicha por un psiquiatra
a las cámaras:
–“La hipótesis previa al ritual es que había una relación incestuosa entre
el padre y Gabriela y esto quedó como formando parte del hecho. Si ambos
cometieron este horror, es porque estaban poseídos por Satanás”.
Notemos al pasar que tal especulación es eficaz, para poner entre paréntesis,
el acento que recaía sobre la teoría del instigador alquímico sostenida
por otro canal de televisión. Esto imprime un costado de racionalización a la
figura de Satanás, pero sigue dejando en las sombras, incluso esquivando, la
posición del padre en su propio crimen. No obstante, tiene la virtud de inclinar
la balanza hacia el platillo de lo familiar.

¿La pasividad del padre o cómo está pringado?
Al revisar el material periodístico de aquellos días constatamos que se encuentran
casi perdidas, casi entre líneas, las indicaciones de que Juan Carlos
no habría ofrecido resistencia: no tenía lesiones en brazos ni en las muñecas,
recibió la mayoría de las puñaladas de pie y la policía se preguntaba por qué no habría gritado antes, puesto que seguramente eso lo hubiese salvado.
Pero de ninguno de estos breves señalamientos se llega a desarrollar
una hipótesis.
Retomemos el momento del crimen. Desde un mirador incierto la policía
vio cómo mataban a un hombre lo cual, según un forense, es inédito en la
historia criminológica. Ya dijimos cómo aparecían dificultades alrededor de
este punto: difícil hablar de ello, situar la duración de la entrada de la policía
y desde dónde éstos miraron.
Una revista no tardó mucho tiempo en difundir una foto del crimen que
captaba el cuadro que encontraron los policías al entrar: Silvina y Gabriela
ensangrentadas, el cadáver de Juan Carlos en el centro de la habitación.
Sin embargo, no era efectivamente, la foto del crimen , puesto que no hubiera
sido posible fotografiarlo. No era la toma del instante del crimen sino
de lo que había quedado luego de él. ¿Qué hubiera sido una foto del crimen?
Imaginémosla por un momento tomada desde algún mirador de la
escena: un hombre, Juan Carlos Vásquez, parado al lado de la escalera, tomando
con su mano la baranda, recibía sin retroceder las cuchilladas de su
hija Silvina. La foto imaginada sería una suerte de instantánea de una nueva
conjetura: la pasividad del padre que aparecería constituyendo otro público
de las Vásquez, cuya versión vendría a discutir las anteriores interrogando
tal “crimen”. Juan Carlos Vásquez frente a Silvina, recibiendo los
cortes sin defenderse. Se habría dejado matar haciéndose víctima pasiva.
Dirijamos nuestra atención hacia este público, hagámoslo entrar en escena.
La foto nunca fue tomada y, sin embargo, es posible ubicarla en el relato,
construirla a partir de las palabras titubeantes del oficial Lucero. Su
textura de imagen, incluso, se aviene a la insistencia de los términos relativos
a la mirada: el cuerpo sin ojos de Juan Carlos, el mirador vacilante
de la escena, el barrio de origen, Lomas del Mirador, la foto en blanco y
negro de Aurora encontrada en el portarretrato. La pasividad del padre se
devela por su mismo ocultamiento en los relatos periodísticos. Hay menciones
aquí y allá pero no llegan a diseñar una hipótesis, a constituir una pregunta.
En nada pareciera afectar a lo jurídico el hecho de que el padre se
hubiese entregado. Acaso, ¿eso no afectaría la responsabilidad de los hechos?
Ya no podría hablarse de instigación y hasta añadiría otro matiz a la
idea del crimen.
Pero al menos revisemos la sospechosa foto de la pasividad ¿Qué es una
fotografía? Una foto fija una imagen, congela el movimiento. Esa imagen fotografiada
sin un antes y un después es apta para volverse signo de la pasividad
de Juan Carlos Vásquez. La foto dice que se dejó matar. Pero al caer
esa foto, al mover esa imagen de su fijeza, en el ir y venir por los acontecimientos,
la dinámica del relato, nos lleva a otra imagen: aquella que no está
tan situada, esa imagen informe, esa deformidad de la mancha.  de la que se
dice que llevó a Juan Carlos a hacer estallar el espejo. Acto que continuó con
la secuencia que ya hemos referido: Silvina baja las escaleras y toma el cuchillo,
hace cortes en Juan Carlos hasta llegar al corte fatal en el cuello; luego
se dirige a Gabriela y comienza los cortes sobre ella.
Queda por considerar a partir de ese gesto y sus consecuencias si esa no resistencia
implicó pasividad.
No haber ofrecido resistencia, ni haber detenido la mano que empuñaba
el cuchillo, no necesariamente debe entenderse como ser el objeto de esa
acción.
La cronología iniciada unos años atrás incluye al padre, de hecho, en los
intentos de alejar el recuerdo de Aurora. Tirar los objetos, quemar los papeles,
alejarse de los lugares y de la gente que la evocaba, deja la figura de la
madre en una opacidad manifiesta en esa única foto en blanco y negro, resto
de Lomas del Mirador, que siempre presente, hasta ese instante los mantiene
unidos, incluso como tema de conflictos y de desplazamientos.
Ese ritmo cambia, un giro se efectúa en el preciso momento en que Juan
Carlos, agente de la acción, levanta su mano para romper el espejo; luego,
tras esa ruptura todo se desencadena con rapidez y confusión, como si se
entrara en esa dimensión extraña que, tal vez, Silvina señala con: “Esto no
es re a l ” .
Muchas fueron las especulaciones alrededor del crimen del padre: la intoxicación
por drogas, la influencia de una secta, la posesión, el incesto,
también, probables restos de semen hicieron pensar, al principio, en un tercero  con el que habría mantenido una relación homosexual. Todas y cada
una de estas especulaciones, incluso el fantasma del incesto, re s u l t a ron menos
insoportables para el público que la participación del padre en su propio
crimen. Cada argumento se detiene en un punto problemático, en una
opacidad discursiva y, desde allí, intenta establecer una explicación retroactiva
apta para instalar un re f e rente histórico de los hechos que tranquilice el
pensamiento y permita predecir aunque fuese a p r è s - c o u p lo que sucedió,
dejando deducir de ciertos resultados ciertas operaciones. Términos tales
como diagnóstico, psicosis y delirio, son efectivos y necesarios al momento
de interpretar signos de la realidad y comunicarla, pero adolecen de la ingenuidad
necesaria para vérnoslas con lo instantáneo. Ingenuidad, en tanto
sin experiencia anterior, ya que lo inédito del acto no admite experiencia
p re v i a .

El gesto de Juan Carlos Vásquez produjo un cambio en la estructura de
los términos, el demonio y el purificador, la imagen y el objeto a reflejar, la
familia unida y el crimen, el interior de la escena y el público. Las nuevas posibles
conjeturas no serían antecedentes del desencadenamiento, sino los
nuevos encadenamientos a partir de ese instante ingenuo de locura.

(1 )publicado en la reivsta Opaciades  3de la elp

 

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¡Atención! ... hiperactividad.

hiperactividad
hiperactividad

 La escuela suele ser la puerta por la cual un niñ@ sale al mundo. Algunos se acomodan a ella fácilmente: hacen las tareas, aprenden, tienen amigos, y todo marcha bien. Hay quien aprende y no tiene amigos, o que aprende pero no hace la tarea, quien sólo tiene amigos, no aprende tanto, pero no se hace notar. Señalemos que este :“Hacerse notar”  es  muy cercano a  la tan conocida frase” llamar la atención”. para seguir leyendo clik aquí

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¿Guerra contra la depresión?

melancolía Durero
melancolía Durero

El diario El País online publica el día 10 de mayo de 2010 un interesante informe acerca del éxito de una campaña, bajo el título:

Un plan contra la depresión baja un 30% los intentos de suicidio.

El programa del que forma parte este plan, está integrado ,en parte, por países como Austria, Alemania,  Francia, y España, se denomina “Alianza Europea contra la Depresión (EAAD.T. Un  título que sugiere  que la depresión  se ha transformado en un enemigo contra el cual algunos países aliados deben combatir.

Para seguir leyendo clik aquí

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Amor sin barreras 1

Notas sobre un casamiento en internet.

Amor sin barreras

 

En el  título que precede el presente texto, resuenan las notas del histórico musical en que  una  joven pareja, actualizaba  la tragedia amorosa de Romeo y Julieta.

En  nuestros días se juega  otra oposición, no se trata de familias,-Montescos Y Capuletos,- o de naciones o  clases sociales enfrentadas., sino de la articulación  maquina- humano.

Hagamos caso de este relato que hicieron  llegar a este blog

para seguir leyendo sobre este matrimonio clik aquí

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Amor sin barreras.Love Plus

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¡Feliz cumpleaños!

cumpleaños Freud
cumpleaños Freud

 Hoy 6 de mayo, cumpliría años Sigmund Freud, inventor (hay quien diría "el padre") del psicoanálisis.

Festejemos su invención, que me gusta ubicar en unas frases, propuestas en sus primeros trabajos., a mi gusto son el espiritu de su genio, y con ellas nos transformó el cuerpo.

 

"La lesión de la parálisis histérica será, entonces, una alteración de la concepción {representación}; de la idea de brazo, por ejemplo."

Si tal concepción es la que determina los caracteres de la parálisis histérica, esta última deberá mostrarse ignorante de toda noción de la anatomía del sistema nervioso e independiente de ella. Toma los órganos en el sentido vulgar, popular, del nombre que llevan: la pierna es la pierna, hasta la inserción de la cadera; el brazo es la extremidad superior tal como se dibuja bajo los vestidos. No hay razón para reunir parálisis del brazo y parálisis de la cara."

De un plumazo, nos dice, que el cuerpo que nos duele no es el cuerpo de la medicina, si no el de la concepción cultural, popular y esa nocíon popular está fabricada con palabras, imagenes, sonidos, es decir fabricada de lenguaje, Y si ese cuerpo está fabricado de lenguaje, nuestros malestares llamados anorexia, bulimia, insomio, impotencia ... también están hechos de lenguaje, y por eso, este es el descubrimiento de Freud, los tocamos en un psicoanálisis.

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¿Psicoanálisis con niños? ¿qué es un niño?

¿Piscoanalisis con niños, de niños, para niños?

Para poder decir algo que articule los terminos "niño" y "psicoanálisis", es necesario preguntarse por el término "niño". El sentido llamado común cree tener una idea de qué quiere decir niño, si embago se lleva sorpresas. Lo mas rápido, lo mas visible es ubicar como un niño, a alguien de poca edad, ¿pero cúal es la medida? por otro lado es muy frecuente pensar a los niños como hijos.

Sin embargo, los psicoanalistas hemos notado que esa noción va cambiando, y  que hay cierto discurso  crea esa noción de niño, incluso a lo largo del a historia esa nociones fueron cambiando, y lo sorprendente es que todas ellas se superponen, a veces, en las relaciones de los niños con los adultos, que son quienes generalmente  lo acompañan, lo hacen llegar a un analista. para seguir leyendo

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Violación ¿sexualidad , violencia?

 

El texto que sigue mas abajo nos interesa, trata del poder y la sexualidad. Nos percatamos, con sorpresa, de cuestiones que no son obvias, por ejemplo ,cómo para abrir el debate... ´¿Que se castiga con la figura de la "violación" la violencia o la sexualidad? ¿No hay allí  una especie de contrabando que se nos pasa desapercibido?

Los dejo con el artículo.

"Un dialógo con el poder y otras conversaciones" Michel Foucault

La Violación

Mi pregunta es ésta. Hay actualmente en Francia una comisión de reforma del derecho penal. Que funciona de hacerse a varios meses(con la hipótesis de un cambio de de gobierno) y ha tomado decisiones sin importancia hasta ahora. Sorprendentemente, decidieron telefonearme. Y me dijeron: estamos estudiando el capítulo de la legislación sobre la sexualidad. Estamos muy preocupados y quisiéramos saber usted piensa respecto... Yo les pregunté por las cuestiones que querían plantearle y me enviaron unas preguntas que he recibido esta mañana.

En todo lo que concierne a la legislación sobre filmes, libros, etc...., no hay problema. Creo que se puede afirmar en principio que la sexualidad no pide ningún tipo de legislación, sea cual sea. Bien. Pero hay dos dominios que son problemáticos para mí. La violación. Y el de los niños.

¿Que debe decirse a propósito de la violación?

para seguir leyendo

 

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Otra vuelta de onomatopeya, Claudia Weiner

mafalda y las onomatoeyas.
mafalda y las onomatoeyas.

Publicado en la revista opacidades 2 de la elp,

 


Cantan los pájaros, cantan
sin saber lo que cantan:
todo su entendimiento es su garganta.

Octavio Paz

El recorrido, que se continúa en este texto, comenzó a partir de dos hechos: la escucha junto a otros de los archivos sonoros de Lacan y el encuentro en la conferencia La Tercera1, propiciado por el modo de lectura que generó dicha escucha con cierta clase de partículas, las "onomatopeyas". Tratar con el texto de esta conferencia contando con su grabación2, con una transcripción en francés y con algunas traducciones al castellano, nos abrió un panorama de distintos problemas entre lenguas que, lejos de afectar sólo al texto, tocan la práctica de la lengua, la clínica.
El escenario de La Troisième fue Roma; por tanto, el público hablaba, en gran parte, otra lengua. Hay de entrada una referencia a la fonología, mas precisamente a Jakobson, que torna aún más pertinente la puesta en juego de lo sonoro, pues como advertiremos, hay un movimiento que pone de relieve la función de los distintos sonidos en una lengua, su discontinuidad, sus vecindades. Casi al comienzo y luego de producir un equívoco, Lacan dice que inyecta un poco más de onomatopeya en la lengua.para seguir leyendo, clik aqui

 



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Algunas consecuencias sobre la cuestión de las referencias.
¿Cómo se puede decir que aquel que entra a sesión, es niño, adulto, hombre o mujer?
algunas consecuencias de la cuestión de
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