"Memorias de mi malestar nervioso" pelicula sobre el caso Schreber

Schreber
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Comentario sobre la película “Memorias de mi malestar nervioso”

La película que nos ocupa está basada en las memorias de Daniel P. Schreber. Con las cuales Sigmund Freud, construyó el “caso Schreber”, publicado bajo el nombre: Observaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (“Dementia paranoides)”.

En primer lugar nos resulta interesante el título, ya que ese libro se ha dado a conocer como Memorias de un enfermo nervioso, o memorias de un Neuropata. Así que en un solo gesto, el título de la película le da la palabra a quien habla al ponerlo en primera persona y deja de lado la psicopatología: se trata de “un” malestar, el malestar nervioso de Schreber, que por cierto como muy bien lo presenta la película, es un malestar muy singular.

Schreber nos habla de un mundo desconocido, loco quizás, sin embargo esa locura puede ser leída. Un relato que podemos iniciar cuando el protagonista encuentra su muerte en el periódico, él lee su propio obituario. Allí donde los psicopatologos preguntarían ¿alucinación? ¿delirio? el artista dice: declaración de muerte. Scherber se declara muerto, declaración performativa en tanto tal, y que dará lugar a un nuevo Scherber, aquel que se entrega a una experiencia como un loco: sin detenerse, sin mirar atrás, interesado. Él quiere saber de una manera muy particular e intensa, sobre los nervios, sobre el alma, sobre Dios y la inmortalidad. No quiere ni puede olvidarse de esas preguntas que a casi todos nos interrogan, mas él las responde con su vida. Al comienzo, dirá: Hay cosas que escapan a la comprensión, entonces el incursiona en otro tipo de saber, uno no comprensible, y sin embargo apto para ser relatado y para dejar una huella de silencio y de vacío de lo que escapa a la palabra: En ese vacío nos alojamos un poco locamente, nosotros: los que lo escuchamos, los que presenciamos la locura, el dolor, los malestares “nerviosos”.

Fleschig el médico de Schreber, presencia y se defiende con su saber antiguo del vacío. Cuando podría comenzar a leer, es justo el momento en que se da por vencido. A diferencia de Schreber no puede entregarse a la experiencia y es por eso mismo que –paradójicamente- como se ve al final, queda atrapado en ella.

Claudia Weiner . clawein@gmail.com

 

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