¿Que es lo traumático?Claudia Weiner

 

Cuando una persona se acerca a un analista puede hacerlo de distintas maneras, y por diferentes motivos, son muchas las circunstancias de la vida que llevan a alguien a la puerta de un consultorio, pero todos y cada uno tienen algo para decir, aún si no pueden, no quieren o no saben como decirlo. No sólo la primera vez, incluso ocurre que muchas veces no se encuentran las palabras apropiadas que expresen lo que se siente.

Como sea, y luego de estas primeras indicaciones, se hace evidente que en un análisis se trata de decir. ¿Entonces el análisis es sólo pura palabra? ¿De qué forma ese decir transforma el malestar, le permite a una persona que se analizó pasar a otra cosa? “Sólo palabras” Ese sólo, que insinúa que las palabras serían demasiado poco, merece al menos un comentario.

La palabras -dicen sus detractores- son puro bla bla,. ¿Cómo podrían entonces ser tan eficaces?

Una palabra conlleva una emisión de voz, un tono que la coloca en el aire, una intensidad que toca los oídos de quien la escucha y quien la dice. Además una palabra vibra en el cuerpo que a la vez es su receptor y su instrumento. Arrastra la temperatura y el pulso de la piel y de los órganos que recorre hasta decirse. En ese sentido puede decirse que la palabra es un acto corporal, que además suele acompañarse de gestos y de un concierto de movimientos que dibujan la coreografía de cada acto de palabra.

 

Freud señaló la marca de la civilización en el momento en que el insulto sustituye a la bofetada. Dicho señalamiento que no deja de mostrar el costado hiriente del lenguaje. En el otro extremo el hechizo, también fabricado de palabras, suele ser un medio de atrapar el amor.

 

Estas breves reflexiones dan cuenta la materialidad de la palabra. Que el psicoanálisis, los psicoanalistas y los analizantes, apuesten a su eficacia para curar no debe distraernos del poder que porta también para enfermar.

La invención del psicoanálisis es la propuesta de que el lenguaje es un parásito, un extraño, un intruso que nos constituye. (En la escuela primaria aprendimos rápido a definirnos como animales simbólicos, a algunos se nos pasó de largo la enormidad que ello implica ) El lenguaje en sus diferentes registros imaginario, simbólico y real, nos engendra, y al mismo tiempo nos traumatiza. Si bien con la teoría analítica nos hemos encargado de de propagar la idea de un “trauma infantil” , es hora de detenerse para aclarar que los parientes cercanos de la infancia (los familiares más próximos) no son ni los más importantes ni los únicos productores de traumas. El trauma está en la vida que nos rodea, es el lenguaje mismo -eso que Jacques Lacan llamó alguna vez caldo de cultura- lo que nos golpea y nos agujerea, las palabras dichas y escuchadas, las tablas de multiplicar, las imágenes del cine, el aroma de una flor, o de un supermercado. La cadencia de una canción. Una fuerza constante, cuyo golpe no sólo nos daña, tambien nos hace soñar, pues por la función de la palabra en el campo del lenguaje nos es posible desear y realizar los deseos. Conviene recordar la interesante composición del termino “trauma” , cuyo significación ha tenido tanto prensa, y en cuyo nombre tantos sentimientos de culpas se han propiciado.

Trauma, término utilizado por Freud en alemán es muy parecido a Traum, sueño. Esa cercanía nos inspira para decir que a veces el lenguaje, a la vez que nos hiere nos invita a soñar y a desear. A veces puede ocurrir que una persona afectada por un “trauma” llegue al análisis para saber sobre sus sueños, pues se ha percatado que saberlo puede indicarle una forma de vivir.

 

 

 

 

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Comentarios: 5
  • #1

    tanke Vazquez (martes, 13 julio 2010 18:54)

    Como siempre esquisto el lenguaje, como siempre se va enlazando entre ideas y citas.. un placer leerlo.. y del poder de la palabra, ni hablar, y única herramienta que nos permite materializar en conceptos lo abstracto, encontrar traumas no es lo importante, lo importante es conocernos a plenitud, con traumas incluidos.. entender el porque de nuestras sinrazones..

    Abrazo incluido en el comentario..

  • #2

    Claudia (martes, 13 julio 2010 19:12)

    Muchas gracias por el comentario.
    un saludo afectuoso

  • #3

    Fernando Alonso (sábado, 17 julio 2010 06:45)

    Excelente artículo!
    Trauma....un acontecimiento que altera una regulación y no puede explicarse, pero más allá de la violencia que puede o no estar, es la sorpresa lo que lo determina, una sorpresa que no tiene explicación para quien tiene el trauma. El trauma es sorpresa y extrañeza.

  • #4

    Luis Schnitman (jueves, 27 octubre 2011 04:31)

    Podría decirse que el trauma es que no hay trauma, que la realidad a la que la idea de trauma originalmente se refiere no es sino contingencia mientras que ser suejeto del lenguaje es lo real... mente traumáico, desde la óptica de Lacan?

  • #5

    claudia weiner (viernes, 28 octubre 2011 08:40)

    Luis: gracias por tu comentario. Sì, también creo que el lenguaje es "lo" traumático, pero eso es decir casi... lo que hace a nuestra condición:no podemos desprendernos de esa condicón.Lo interesante es poder ubicar ese golpe, ese agujero, en la superficie del lenguaje, en su actualidad para moverse un poco de la idea de una herida previa y sobredeterminada ¿no? saludos