depresión

 

¿Se tomará nota  que un joven, una joven, una adolescente, un niño,  es decir,  alguien  es  el campo de batalla donde se gana o se pierde una guerra? Plantearla como un combate omite a la ligera, que aquel  que se siente deprimido forma parte de su depresión. Si estamos en guerra contra la depresión.. .¿A quién combatiremos  en esa lucha?

Curar es un acto lingüístico, como publicar un noticia o nominar una asociación. Las palabras  producen cosas al decirse.  Partamos de un hecho, como psicoanalistas, nos interesa la depresión en tanto para alguien puede ser el nombre de su sufrimiento. Una cosa es hacerle la guerra, otra será atender un pedido de ayuda.

Una depresión se produce en una superficie, de pronto un terreno que parecía plano, se hunde, se profundiza. Un pozo. La superficie de la depresión está constituida, por aquel que llamamos deprimido, y por aquellos que queriéndolo o no, lo acompañan. Es una superficie construida por su cuerpo y el cuerpo de los otros. Un cuerpo que tal vez se ha dejado caer en la cama, y se hace preguntar, consolar, regañar por otros cuerpos que lo rodean.  Un cuerpo cuya boca ha dejado de sonreír, quizás de comer. Como psicoanalista no se trata de luchar contra esos cuerpos, ni contra la tristeza, ni contra la queja que provoca, sino mas bien de dejarlo entrar, de acercarse a esa superficie,  para recorrer ese pozo. Quien sufre de tristeza, tal vez ya se ha hecho amigo de ella –sus razones tendrá- pero si acude a un psicoanalista es que requiere pasar a otra cosa. Ese espacio vacío que forma la depresión puede ser un pozo sombrío donde caer, o la abertura para un psicoanalista. Suele identificarse como un vacío de ganas, de sueño/s, de amor. Un psicoanálisis tendrá la posibilidad de interrogar, “¿ganas de qué?”” ¿Qué sueños impiden el dormir?” "¿Qué objeto hace de sombra a ese vacío?¿"Cómo, de quien es ese amor de cual se siente la falta? Formular esas preguntas transforma esa nada en dialogo analítico,  y permite compartir la tristeza que es la forma que toman las palabras no dichas.

Tomemos nota de que el diario “El País” da cuenta de un dato interesante:el tratamiento que recibieron los adolescentes y que no reincidieron en el intento de suicidio, no consistió en fármacos, ni aislamiento, sino en varias instancias, que propiciaron el dialogo con otros.

 

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Comentarios: 4
  • #1

    Aurora Berlanga (martes, 25 mayo 2010 09:22)

    que claridad Claudia ..a falta de recorrer ese pozo desolado a traves del dialogo...haria falta tambien darle lugar a lo sagrado..a lo espiritual.( lo que va mas alla de la palabra y que involucra la totalidad del sujeto,)y que incluso es. independientemente de la creencia del sujeto en el.

  • #2

    claudia (martes, 25 mayo 2010 10:03)

    Es cierto lo que dice Aurora,lo espiritual es importante, y cierto que escapa a la palabra, pero, creo que no al lenguaje. A mi modo de ver, y el de algunos otros, lo espiritual tambien está presente en el análisis, y hay que darle lugar, Gracias por el comentario.

  • #3

    Aurora Berlanga (martes, 25 mayo 2010 17:04)

    no se si cabria en esto pero,(al menos cabe como palabra) me parece que somos el lenguaje de Dios....hacerlo devenir(o subsistir o persistir ) mediante el acto psicoanalitico, colocaria al analisis en el lugar de un ritual, y al analista en el lugar de un sacerdote o intermediario entre Dios y el sujeto..... seria el lugar del secretario que no? decir que somos el lenguaje de Dios, me refiero a ese sentido abarcativo de la vida donde estamos y somos sujetos,al orden divino, a la ley natural, y en si a la muerte igualmente, como a la vida. ser el lenguaje dde Dios implica aparentemente una tautologia, donde Dios nos hace..pero nosotros tambien hacemos a Dios,a traves del amor.no hay tautologia porque no hay vacio...hacer Dios a traves del amor,llena esos vacios existenciales, por los cuales muchos quieren irse de este plano...gracias por su respuesta Claudia

  • #4

    Sofia (viernes, 25 junio 2010 15:02)

    Aurora, estoy en desacuerdo con tu comentario...de hecho religion y psicoanalisis tienen discursos muy diferentes, uno de ellos es la sexualidad, causa de infinitas patologías. Somos humanos, y estamos atravesados por el significante: por la palabra, ese es nuestro padecer, que ningun amor puede quitarnos. Ademas un psicoanalista no otorga perdon divino, ni pretende tratar a la sexualidad como un pecado, mas bien le da un lugar en la escucha, e intenta resolver esos problemas, esas patologias, que tanto tienen que ver con el discurso de la Iglesia católica, de la sociedad, entre otros. Te recomiendo una lectura de M. Foucualt, que habla mucho de esto, y ademas es super interesante.