mié
12
may
2010
depresión
¿Se tomará nota que un joven, una joven, una adolescente, un niño, es decir, alguien es el campo de batalla donde se gana o se pierde una guerra? Plantearla como un combate omite a la ligera, que aquel que se siente deprimido forma parte de su depresión. Si estamos en guerra contra la depresión.. .¿A quién combatiremos en esa lucha?
Curar es un acto lingüístico, como publicar un noticia o nominar una asociación. Las palabras producen cosas al decirse. Partamos de un hecho, como psicoanalistas, nos interesa la depresión en tanto para alguien puede ser el nombre de su sufrimiento. Una cosa es hacerle la guerra, otra será atender un pedido de ayuda.
Una depresión se produce en una superficie, de pronto un terreno que parecía plano, se hunde, se profundiza. Un pozo. La superficie de la depresión está constituida, por aquel que llamamos deprimido, y por aquellos que queriéndolo o no, lo acompañan. Es una superficie construida por su cuerpo y el cuerpo de los otros. Un cuerpo que tal vez se ha dejado caer en la cama, y se hace preguntar, consolar, regañar por otros cuerpos que lo rodean. Un cuerpo cuya boca ha dejado de sonreír, quizás de comer. Como psicoanalista no se trata de luchar contra esos cuerpos, ni contra la tristeza, ni contra la queja que provoca, sino mas bien de dejarlo entrar, de acercarse a esa superficie, para recorrer ese pozo. Quien sufre de tristeza, tal vez ya se ha hecho amigo de ella –sus razones tendrá- pero si acude a un psicoanalista es que requiere pasar a otra cosa. Ese espacio vacío que forma la depresión puede ser un pozo sombrío donde caer, o la abertura para un psicoanalista. Suele identificarse como un vacío de ganas, de sueño/s, de amor. Un psicoanálisis tendrá la posibilidad de interrogar, “¿ganas de qué?”” ¿Qué sueños impiden el dormir?” "¿Qué objeto hace de sombra a ese vacío?¿"Cómo, de quien es ese amor de cual se siente la falta? Formular esas preguntas transforma esa nada en dialogo analítico, y permite compartir la tristeza que es la forma que toman las palabras no dichas.
Tomemos nota de que el diario “El País” da cuenta de un dato interesante:el tratamiento que recibieron los adolescentes y que no reincidieron en el intento de suicidio, no consistió en fármacos, ni aislamiento, sino en varias instancias, que propiciaron el dialogo con otros.
Psicoanálisis.
